13 enero 2006

Moscú abandona a Yanukovich

Uno más de los muchos análisis políticos sobre la situación ucraniana. Publicado por Nezavisimaya gazeta el 13-1-2005.

Los resultados de la inesperada conversación amistosa de Putin y Victor Yuschenko en Astaná se han reflejado aún más inesperadamente en la situación política interna de Ucrania. Ayer el presidente ucraniano suspendió el acuerdo de colaboración que había firmado con el Partido de las regiones de Victor Yanukovich.

Hasta ahora se consideraba que Yuschenko estaba obligado a colaborar con Yanukovich, a quien hasta los últimos tiempos se considetaba en Ucrania el protegido de Moscú. Se dice que los representantes del Partido de las regiones han participado muy activamente en la resolución del problema del gas y que contaban con que se les otorgaran puestos en el gobierno ucraniano. Sin embargo la retitrada de la firma de Yuschenko del acuerdo puede significar que el presidente ucraniano ya no necesita intermediarios para su diálogo con la dirección rusa ni para la resolución de problemas internos. A juzgar por la firmeza de sus actos, el líder ucraniano ha llegado al convencimiento tras su diálogo con Putin de que a Moscú ya no le interesan sus protegidos en la oposición ucraniana.

Parece que Yanukovich no estaba preparado para esto. Ayer, al volver de una gira preelectoral declaró que al romper el acuerdo Yuschenko “había confirmado que solo es el presidente de la mitad de Ucrania".

Sobre el paso de las relaciones entre Putin y Yuschenko a un nuevo plano se puede juzgar indirectamente por la reunión de urgencia mantenida ayer entre Yulia Timoshenko y los embajadores de los países del G7. Parece que en los próximos meses Yulia ocupará el nicho político más prooccidental. Hasta el momento no se conocen los resultados de esta reunión. Sin embargo fuentes de la oficina del partido de Timoshenko aseguraron a NG que los embajadores de los países occidentales estaban desalentados por el optimismo de Yuschenko en torno a los acuerdos del gas y por las nuevas tendencias de la política exterior ucraniana.

Casualmente unas pocas horas antes de este encuentro, el miembro del partido de Timoshenko, el diputado Grigori Omelchenko dijo por primera vez oficialmente desde la tribuna parlamentaria que el acuerdo del gas con Rusia había estado acompañado de la orden de busca internacional de Semyon Moguilevich. De esta manera el partidario de Timoshenko hizo alusión a los oscuros esquemas financieros en los que participaban miembros del equipo gobernante en Ucrania. Omelchenko recordó que Moguilevich es acusado por el FBI de blanqueo de dinero por una suma superior a los 150 millones de dólares, y añadió que éste controla la compañía Rosukrenergo, cuyos intereses defiende el gobierno ucraniano. Parece que este tema fue tratado en la reunión de Timoshenko con los representantes del G7.

La primera reacción del gobierno ucraniano a estas acusaciones fue un pronunciamiento de Yuschenko que aludió a que tiene en su poder materiales comprometedores para contestar. El presidente recordó los tiempos en que era primer ministro y Yulia Timoshenko trabajaba como viceprimer ministra: “recuerdo como la gente que quiere dar consejos sobre el acuerdo del gas robaba este mismo gas por valor de miles de millones de dólares”. Añadió que está dispuesto a responder personalmente por cada punto del acuerdo del gas firmado por el gobierno de Yuri Yejanurov.

Ayer quedó clara la posición de Yuschenko sobre la resolución de la actual crisis política. El presidente decidió ignorar la resolución del parlamento de hacer dimitr al gobierno y exigió a los diputados que revocaran voluntariamente su decisión. “El consejo de ministros cumple su obligación sin ningún añadido de “en funciones””, dijo el presidente.

Se creía que tras su vuelta el presidente reuniría el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, en el que se analizaría la situación política del país. Pero después del encuentro de Yuschenko con Putin ha cambiado la actitud del presidente ucraniano hacia el problema. Ayer dijo que no ve "ningún drama, y mucho menos tragedia” en la situación. Y caracterizó la actividad parlamentaria de los bloques de Timoshenko, Litvin, el partido de las regiones y el partido socialdemócrata en el parlamento como una traición a los intereses nacionales de Ucrania.

Es curioso que todas las fuerzas políticas han sido en algún momento candidatos a ser el intermediario de los intereses de Moscú en Ucrania. Sin embargo Yuschenko descarta totalmente el papel de Moscú como provocador de la crisis, asegurando que en su trasfondo se oculta tan solo una batalla preelectoral en el interior de Ucrania.

Ahora se espera que el parlamento cambie su decisión de cesar al gobierno. Pero los enemigos de Yuscheno no están dispuestos a rendirse. Ayer el parlamento recahzó demostrativamente la confirmación de los jueces del tribunal supremo, y el presidente no puede rechazar esta decisión. No se excluye que Yuschenko tome las ya anteriormete anunciadas “medidas extraordinarias”. Sin embargo ayer no aclaró de qué medidas se trata, de la confirmación directa presidencial de los jueces del supremo, de la disolución del parlamento o de una administración presidencial directa hasta las elecciones.

La opinión de Anatoli Chubáis

Moscú 3 de enero, para Ria Novosti

El director de la compañía eléctrica rusa RAO EES y líder del partido opositor Unión de Fuerzas de Derecha, Anatolii Chubáis considera que el precio del gas en las relaciones entre Rusia y Ucrania se debe definir por el principio del mercado.
Cuando se le pidió comentar el conflicto en torno al gas entre Gazprom y Ucrania, Chubáis dijo: “Se puede discutir sobre cifras concretas, se puede discutir sobre el periodo transitorio, se puede discutir sobre quién es el culpable de la crisis del gas. Pero hay cosas indiscutibles. Primero: el precio del gas se debe definir según los principios del mercado. Segundo: no hay acuerdo sobre los precios no puede haber suministro.
En marzo de 2005 Kiev inició el paso a las relaciones de mercado en sus relaciones con Rusia, proponiendo que Moscú pagara por el tránsito del gas por territorio ucraniano con dinero y no con gas. En relación con esto Rusia comunicó la subida del precio del gas para Ucrania de 50 dólares los 1000 metros cúbicos a 160 dólares. Ucrania no contestó a esta proposición, Gazprom, basándose en los precios europeos propuso a Kiev a finales de noviembre pagar 230 dólares por mil metros cúbicos.
Tras esto, como el contrato de abastecimiento del gas aún no había sido firmado en diciembre, la parte rusa propuso a Kiev concederle un crédito comercial para el pago del gas de 3600 millones de dólares. Sin embargo, la parte ucraniana rechazó estas condiciones.
El presidente ruso encargó el 31 de diciembre de 2005 abastecer a Ucrania de gas el primer trimestre de 2006 si la parte ucraniana firmaba el contrato para el paso a los precios de mercado. Sin embargo, al no llegar Rusia y Ucrania a un acuerdo, desde el 1 de enero de 2006 Rusia cortó el suministro de gas a Ucrania.
Según datos de Gazprom entre el 1 y el 2 de enero Ucrania robó 104,8 millones de metros cúbicos de gas ruso destinado a la exportación y entre el 2 y el 3 de enero 118,7 millones de metros cúbicos.

12 enero 2006

Encuesta: libertad, orden, miedo

Las respuestas de los rusos sobre la pregunta "¿En los últimos años hay más o menos libertad en Rusia?" son las siguientes: "Hay más libertad" - 55% "Hay menos libertad - 29%. "¿Hay más o menos alegría?": 35% - 55% "¿Confianza?": 36 - 58. "¿Orden?": 24 - 69. "¿Miedo?": 58-30. (Encuesta del centro Levada entre el 16-19 de diciembre de 2005, entre 1603 personas mayores de 18 años).

La distribución de las opiniones es grande, pero predomina la opinión de que en los últimos años hay más libertad y miedo, y hay menos orden, confianza y alegría.

El mayor acuerdo es en torno al orden. Dos de cada tres rusos creen que ahora hay menos orden. Esta opinión se ha reforzado en los últimos dos años. En enero de 2004 pensaban así el 57%, y en diciembre de 2005 el 69%. En el mismo periodo y casi en la misma medida ha aumentado el número de rusos que creen que hay menos confianza: 48-58, menos alegría: 47-55. Esto es comprensible: menos orden - menos confianza, menos confianza - menos alegría. La pérdida de orden disminuye la confianza, y la pérdida de confianza disminuye la alegría.

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN RUSIA HAY MÁS O MENOS ...

enero 2004

diciembre 2005

LIBERTAD

Claramente más

10

12

algo más

42

43

Algo menos

26

21

Claramente menos

7

8

No sabe, no contesta

14

16

ALEGRÍA

Claramente más

8

5

algo más

33

30

Algo menos

34

39

Claramente menos

13

16

No sabe, no contesta

12

9

CONFIANZA

Claramente más

6

4

algo más

36

32

Algo menos

34

39

Claramente menos

13

19

No sabe, no contesta

10

7

ORDEN

Claramente más

4

3

algo más

28

21

Algo menos

34

37

Claramente menos

24

31

No sabe, no contesta

10

8

MIEDO

Claramente más

22

18

algo más

34

40

Algo menos

26

22

Claramente menos

5

8

No sabe, no contesta

13

12

No hay una relación directa entre el orden y la libertad y miedo. Ha crecido notablemente el número de rusos para los que ha disminuido el orden (57-69), ha cambiado poco la cantidad de los que piensan que hay más libertad: 52-55, o más miedo: 56-58 Evidentemente no hay una relación clara entre la libertad y el miedo con el orden.

Para algunos la libertad se basa en el orden: "más orden - más libertad", "menos orden - menos libertad". Para otros la libertad es libertad del orden: "menos orden - más libertad", "más orden - menos libertad". Cuando disminuye el orden la libertad "a pesar del orden" aumenta, y la libertad "gracias al orden" disminuye. El aumentar el orden la relación es la contraria. De todas formas, el cambio total de libertad es menor que el cambio total de orden. Lo mismo nos dicen los datos de la tabla.

Nos muestran también que la libertad "gracias al orden" disminuyó del 49% en enero de 2004 al 41% en diciembre de 2005, y la libertad "a pesar del orden" creció del 33% al 40%. Como resultado, ambos conceptos de la libertad se encuentran ahora en un porcentaje similar.

La idea de que la libertad se basa en el orden predomina entre los cuadros directivos,: "gracias al orden" - 53%, "a pesar del orden" - 34%, entre los jóvenes de 18 a 34 años: 48-37, entre los estudiantes: 55-36 y entre la gente con educación superior: 47-36 Una visión opuesta de la libertad es característica de los militares, policías, fiscales: 38-54, amas de casa: 34-47, empresarios: 36-41 y gentes de entre 25 y 39 años:37-44

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN RUSIA ¿HAY MÁS O MENOS ORDEN?

¿MÁS O MENOS LIBERTAD?

enero 2004

diciembre 2005

"Más orden" y "más libertad"

A

23

17

"más orden" y "menos libertad"

B

7

5

"Menos orden" y "más libertad"

C

27

35

"menos orden" y "menos libertad"

D

26

23

No sabe, no contesta


18

20

"Más orden"

A+B

30

22

"Menos orden"

C+D

53

58

"Más libertad"

А + C

50

52

"Menos libertad"

B+D

33

28

Disminución del orden

(C+D) – (A+B)

23

36

Crecimiento de la libertad

(A+C) – (B+D)

17

24

Libertad "gracias al orden"

A+D

49

41

Libertad "a pesar del orden"

B+C

33

40

Al igual que la libertad, el miedo no tiene un carácter unívoco. Hay un miedo al desorden: "menos orden - más miedo", "más orden - menos miedo". Y hay un miedo frente al orden existente: "menos orden - menos miedo", "más orden - más miedo". También, como en el caso de la libertad, el cambio de los porcentajes de miedo es menor que el de los porcentajes de orden.

El miedo "al desorden" es bastante mayor que el miedo al orden en la Rusia actual. Fue así hace dos años: 56-27, y ahora, incluso en mayor medida: 62-23. Un mayor miedo "al desorden" y menor frente al orden existente destaca en los sectores sociales más bajos: 70-16 y los moscovitas: 66-15. En situación contraria están los parados: 49-30.

EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN RUSIA ¿HAY MÁS O MENOS ORDEN?

¿MÁS O MENOS MIEDO?

enero 2004

diciembre 2005

"Más orden" y "más miedo"

A

12

8

"Menos orden" y "menos miedo"

B

15

15

"más orden" y "menos miedo"

C

18

13

"Menos orden" y "más miedo"

D

38

48

No sabe, no contesta


17

15

"Más orden"

А + C

30

21

"Menos orden"

B+D

53

63

«Больше страха»

A+D

50

56

"Menos miedo"

B+C

33

28

Disminución del orden

(B+D)-(A+C)

23

42

Crecimiento del miedo

(A+D)-(B+C)

17

28

Miedo "al desorden"

C+D

56

62

Miedo frente al orden existente

A+B

27

23

Si juzgamos por estos datos, dos de cada cinco rusos interpretan la libertad como libertad "gracias al orden" y un porcentaje similar como libertad "a pesar del orden". Ambos conceptos de la libertad tienen un peso igual en la Rusia actual. En esta situación la idea de la libertad puede llevar a cualquier cosa. Más significativo es el concepto del miedo. En dos de cada tres casos se trata de miedo "al desorden", y en uno de cada cuatro de miedo frente al orden actual. En la situación actual, el sentimiento de miedo lleva a la mayoría de los rusos a la defensa y fortalecimiento del orden actual en Rusia. Si continúa la tendencia de los dos últimos años, la libertad se va a oponer cada vez más al orden, y cada vez va a relacionarse más con la posibilidad de disminución del orden presente, sea el que sea.

10 enero 2006

Historia del problema del gas entre Rusia y Ucrania

A pesar de que la prensa española ha hablado abundantemente del reciente problema gasístico entre Ucrania y Rusia, no he visto en ninguna parte una narración de los antecedentes de este asunto, que define las relaciones entre ambos países desde 1991. Parece que todo ha empezado a finales de diciembre de 2005, y no es así. Para entender el asunto, y poder juzgar, hay que saber qué es lo que ha pasado anteriormente, y cómo se ha llegado a esta situación. Además hay que separar opinión de información, cosa que no hace nuestra prensa. Y dar todos los datos, no sólo los que sirven a la propaganda que queremos extender.
Aquí va una recapitulación, publicada por Ria-Novosti el 29-12-2005 en la que se explica la evolución del problema del gas entre ambas repúblicas desde su independencia de la URSS en 1991
Ucrania tiene una de las más importantes redes de gasoductos del Europa: 35200 kilómetros de tubería, más de 120 estaciones de compresión y 13 depósitos subterráneos de almacenamiento de gas.

Ucrania transporta por su territorio anualmente unos 120 mil millones de metros cúbicos de gas ruso, es el más importante transportista de Gazprom. El transporte a través de las redes ucranianas da a Rusia el 80% de los ingresos obtenidos por Rusia en su venta de combustibles. Rusia entrega a Ucrania en calidad de pago por el tránsito 30 mil millones de metros cúbicos de gas por un valor de 1500 millones de dólares, lo que equivale al 40% del presupuesto ucraniano.
La cuestión de la solución del problema de los pagos del gas es uno de los más complicados en las relaciones entre Rusia y Ucrania. En 1995 la deuda de Ucrania por el suministro de gas se reestructuró para el pago en 7 años, pero de hecho Ucrania dejó de pagar en 1997.
En enero de 1999 el representante de Gazprom R. Vyajirev envió un telegrama al gobierno ucraniano en el que le acusaba del impago de las deudas y de robo de gas. En ese momento, según la parte rusa, la retirada ilegal de gas por la parte ucraniana era de 150-200 millones de metros cúbicos diarios. Violando los acuerdos establecidos, Ucrania reexportaba este gas a países europeos.
Entre los años 1999 y 2005 se mantuvieron conversaciones entre ambas partes a nivel gubernamental. En julio de 1999 durante una visita a Ucrania del primer ministro ruso Serguei Stepashin las partes llegaron a un acuerdo según el cual la deuda se pagaría mediante la entrega a Rusia de productos agrícolas, a precios de mercado ruso y la realización de proyectos conjuntos en distintos sectores económicos. Ucrania aceptó la participación de empresas rusas en la privatización de parte del complejo energético a cambio de la cancelación de las deudas por gas y petróleo.
En enero de 2000 durante una visita de trabajo a Moscú, Yulia Timoshenko (por aquel entonces viceprimera ministra ucraniana) reconoció que la deuda de Ucrania con Gazprom esta de más de 2000 millones de dólares (en esa suma se incluían las deudas del estado, de las empresas que comerciaban con el gas y los multas por pagos fuera de plazo). Sin embargo en febrero Timoshenko dijo que el gobierno de Ucrania no iba a responder por las deudas de los organismos no gubernamentales, lo que suponía una reducción de la deuda a la tercera parte. También rechazó pagar la deuda a Gazprom con propiedades estatales.
El 1 de diciembre de 2000 en Minsk durante una cumbre de líderes de la CEI se alcanzó un acuerdo previo sobre la reestructuración de la deuda ucraniana ( a 10 años con un interés mínimo de mercado) y se definió el mecanismo de pago de las nuevas ventas de gas. El 7 de diciembre en Moscú los primeros ministros de Rusia y Ucrania Mijaíl Kasyanov y Victor Yuschenko firmaron el memorándum sobre la problemática del gas según los acuerdos obtenidos en la cumbre de Minsk.
El 4 de diciembre de 2001 los primeros ministros de Rusia y Ucrania, Mijaíl Kasyanov y Anatolii Kinaj firmaron en Kiev el acuerdo “sobre las medidas complementarias para el tránsito de gas ruso por el territorio ucraniano”, que preveía la reeestructuración de la deuda a 12 años a través del club de Parísm con un periodo inicial de 3 años a un 1% + Libor. Este sería un crédito corporativo que se formularía a través de Naftogaz Ukrainy y el estado no respondería por él. La suma de la deuda ucraniana por el gas ruso era de más de 1400 millones de dólares.
El 7 de octubre de 2002 en la cumbre de la CEI en Kishinev los jefes de estado de Rusia y Ucrania firmaron un acuerdo de colaboración estratégica de colaboración el sector del gas. Relacionado con este acuerdo, Gazprom y Naftogaz Ukrainy firmaron en Kiev los documentos complementarios para la fundación del consorcio común.
Gazprom, para quien en la actual coyuntura de precios no resulta rentable la venta de gas a Ucrania a precios privilegiados, dice que las condiciones concretas del transporte (tarifas, pecio del gas para Ucrania y formas de pago) deben definirse anualmente según las condiciones del protocolo de tránsito. Por su parte, Naftogaz Ukrainy considera queel acuerdo de compensación de pagos mutuos debe mantenerse hasta 2013 En marzo de 2005 Naftogaz Ukrainy propuso a Gazprom aumentar la tarifa de tránsito del gas a niveles europeos de 2-2,5 dólares cada mil metros cúbicos de gas a los 100 kilómetros. (Gazprom exportaba a un precio de 1,09 dólares). Gazprom aceptó y propuso pasar al sistema de pago del gas con dinero a precios europeos, según los cuales Ucrania debía pagar aproximadamente 160 dólares los mil metros cúbicos (en los últimos años pagaba 50). En respuesta la dirección de la compañía ucraniana dijo que la transición al pago por dinero debería ser estudiada más detalladamente. Gazprom reclamaba el paso a los precios de mercado desde el 1 de enero de 2006 a precio de 220-230 dólares los 1000 metros cúbicos. Según declaró el ministro de energía ucraniano Iván Plachkov, la parte ucraniana estaba dispuesta a pagar el primer trimestre de 2006 80 dólares con un precio por el transporte del gas ruso de 1,75 dólares. El 22 de diciembre el ministro de exteriores ucraniano Boris Tarasyuk acusó a Moscú de chantaje con el gas y amenazó con salirse de la CEI. El 27 de diciembre de 2005 el primer ministro ucraniano Yuri Yejanurov declaró que Ucrania tenía derecho a quedarse con el 15% del gas ruso transportado a través de Ucrania.
La parte rusa propuso establecer un acuerdo sobre el tránsito del gas para 2006, y resolver paulatinamente la cuestión del abastecimiento de gas a los consumidores ucranianos, a medida que el parlamento ucraniano aprobara las leyes para la transferencia y las condiciones de la concesión de las redes de transporte a un consorcio internacional.

09 enero 2006

Geopolítica en materia de gas

Moscú, 29 de diciembre. Por Alexey Makarkin, subdirector general del Centro de Ingeniería Política, para RIA Novosti.

El problema de gas ocupa uno de los lugares centrales en las relaciones entre los Estados del espacio postsoviético.

Entre los consumidores del gas ruso figuran, en particular, Ucrania, Georgia y Moldavia, países que forman parte de la Comunidad de la Opción Democrática (COD), que es una estructura geopolítica en oposición a Rusia.

Hasta 2005 Rusia se atenía a la línea de conservar privilegios para sus socios de la CEI, sosteniendo que de este modo podría retenerlos en la órbita de su influencia. Pero desde hace mucho se hacían evidentes los resultados dudosos de tal política. Baste con recordar las numerosas maniobras políticas que estaba realizando Eduard Shevardnadze, quien difícilmente podía ser llamado amigo de Rusia (aunque ello no le impedía recibir gas ruso barato). Lo propio puede decirse también con respecto a Leonid Kuchma, que ora incluía en la doctrina militar de su país los planes de ingresar en la OTAN ora los rechazaba en las situaciones en que le parecía más conveniente acercase a Rusia por consideraciones coyunturales. Los comunistas moldavos, al comenzar su actividad en el Gobierno, promovían la iniciativa de comunicarle al idioma ruso el estatuto de oficial y recurrían ampliamente a retóricas prorrusas. Pero más tarde empezaron a apelar a Occidente, con el fin de torpedear el plan de arreglo en Transdniestria, conocido como “plan de Kozak” (precisamente en su marco se preveía oficializar el empleo de la lengua rusa en el país).

Antes Ucrania, Georgia y Moldavia estaban maniobrando entre Rusia y Occidente, pero estos últimos tiempos han definido claramente sus prioridades geopolíticas. Los Gobiernos y la mayoría de las élites de estos países tienen ánimos prooccidentales y hablan de la necesidad de desarrollar vínculos con Rusia sólo para guardar apariencias. En Georgia, la oposición parlamentaria mantiene una actitud aún más crítica con respecto a Rusia que el régimen de Mijaíl Saakashvili. En Moldavia, todos los partidos representados en el parlamento en uno u otro grado se orientan a Occidente. Entre las élites ucranias también prevalecen los ánimos prooccidentales.

En tal situación, Rusia ha optado por dejar de flirtear con los regímenes orientados a Occidente y empezar a defender sus propios intereses nacionales. En ello radican las causas de un serio recrudecimiento de la política en materia de gas que Rusia aplica con respecto a los miembros de la COD, los que, por muy extraño que ello pueda parecer, se han preparado mal a tal desarrollo de acontecimientos, confiando por lo visto en el carácter inerte de la diplomacia rusa.

La posición que Rusia mantiene con respecto a Ucrania y Georgia no se reduce a un simple aumento de los precios del gas. También la noción “intereses rusos” es mucho más complicada de lo que podría parecer a primera vista.

Los analistas acogen como algo inesperado el que GAZPROM quiera aumentar el precio del gas para Georgia de 63 a 110 dólares por mil metros cúbicos, y para Ucrania, de 50 a 230. Una diferencia tan grande no puede ser causal. El secreto consiste en que Rusia quiere alcanzar dos objetivos a la vez. Primero, renunciando a la actividad “benéfica” en el sector de gas, aumentar los ingresos de GAZPROM, una de las estructuras que hace un aporte decisivo al presupuesto nacional. Y segundo, en lo posible establecer control sobre las tuberías que pasan por territorios de estos países. En la actual situación geopolítica, tiene ventaja política aquel que controla el transporte de agentes energéticos (igualmente en el Medievo desempeñaban un papel muy importante las vías de caravana).

Rusia todavía está dispuesta a regatear con Georgia. Como es sabido, las negociaciones sobre la posibilidad de privatizar el gasoducto troncal que pasa por territorio georgiano ya se sostenían, pero no dieron resultado (se manifestaron en contra de ello una parte de los funcionarios del Gobierno de Georgia, así como representantes oficiales de EE UU). Pero existen fundamentos para suponer que no se trate de una decisión definitiva. Por lo menos Rusia da a entender que en caso de pasar a sus manos el gasoducto, el precio del gas que acaba de fijarse podría mantenerse durante un largo tiempo. Se da la impresión de que existen probabilidades de que durante la próxima ronda de conversaciones las consideraciones económicas se impongan sobre las ambiciones políticas de Tbilisi. Y si las negociaciones terminan en nada, Rusia por lo visto subirá el precio del gas.

http://sp.rian.ru/analysis/20051229/42785544.html

En Ucrania la situación es algo distinta. El acuerdo sobre la dirección conjunta del sistema ucranio de transportación de gas fue logrado ya en 2002, aquel mismo año se anunció que con este fin se instituiría un consorcio ruso-ucranio (más tarde a éste tenía que unirse Alemania). Pero durante el gobierno de Kuchma el consorcio no empezó a funcionar, y en el de Yuschenko el proyecto de hecho fue torpedeado. De ahí la posición muy rígida, rayana en la de “choque”, que ahora mantiene la parte rusa, la que se ha decepcionado de la práctica habitual de sostener unas negociaciones sin acabar y está dispuesta a agravar al máximo la situación, con el fin de incitar a la parte ucrania a cambiar su actitud hacia el consorcio en cuestión.

Moscú no está vengándose de sus contrincantes geopolíticos. Obrando con el máximo pragmatismo (y de un modo bastante diferenciado), Rusia intenta desarrollar su propia expansión económica en el espacio postsoviético, utilizando para ello todas las palancas que están a su alcance.

03 enero 2006

La crisis del gas y la colaboración ruso-ucraniana

Artículo publicado por Ria-Novosti el 30 de diciembre de 2005

Moscú, 30 de diciembre. Tatiana Stanovaya, experta del Centro de Ingeniería Política, RIA Novosti. Ucrania está buscando una base sobre la que llegar a acuerdo con Rusia en el problema de gas.

El secretario del Consejo para la Seguridad Nacional y Defensa, Anatoly Kinaj, propone realizar el plan de crear un consorcio de gas solamente con respecto a la construcción de nuevas tuberías.

El primer ministro de Ucrania, Yuri Yejanurov, manifestó el 26 de diciembre que su país está dispuesto a desarrollar el Espacio Económico Único (EEU) con Rusia, Bielorrusia y Kazajstán. Rusia, a su vez, está muy interesada tanto en el consorcio en cuestión como en el EEU, pero las propuestas de Ucrania fueron desoídas. Las causas de ello son sencillas: a cambio de recibir un gas barato, Ucrania le propone a Rusia unos valores inexistentes. Pero precisamente la crisis de gas puede contribuir a plasmar en la vida estos proyectos, que todavía no han empezado a realizarse.

La existencia del Espacio Económico Único con participación de Ucrania depende directamente de la solución que se dé a la crisis de gas. Ucrania siempre ha sido la participante más caprichosa de este proyecto. Bajo el gobierno de Leonid Kuchma a duras penas se logró convencer a las autoridades ucranias de que les convenía ratificar los acuerdos concertados respecto al EEU. Se pudo mover el asunto del punto muerto sólo el año de las elecciones presidenciales, cuando el sucesor de Kuchma, Victor Yanukovich, sintió mucha necesidad de ser respaldado por Rusia. La Rada Suprema aprobaba los respectivos documentos en medio de ruidosos escándalos. Hasta los comunistas se manifestaron en contra. También después de ello Ucrania estuvo “guardando en el bolsillo” el argumento de que el proyecto en cuestión contradecía su Constitución. El EEU también irrita a Occidente. Por ejemplo, la subsecretaria de Estado de EEUU, Elizabeth Jones, después de haber ratificado la Rada Suprema el Convenio de Formación del EEU, manifestó que ello contradecía en determinada medida los planes de Ucrania de integrarse en Europa.

En este contexto se hace claro que son bastante dudosas las afirmaciones de que entre un Kuchma supuestamente prorruso y Moscú existían unas “relaciones especiales”. La ratificación de los convenios en cuestión era un acto coyuntural y una decisión política de Kiev. El obstáculo fundamental para la formación del EEU radicaba en la existencia de la oposición interna, con la que Kuchma tenía que buscar consenso respecto a la reforma constitucional.

El primer golpe contra el EEU se asestó inmediatamente después de ser elegido Victor Yuschenko presidente de Ucrania. A comienzos de febrero, el primer ministro adjunto Oleg Ribachuk, responsable de los asuntos de integración en Europa, se manifestó en contra de la adhesión de Ucrania al EEU, poniendo en tela de juicio la eficacia de la CEI y las perspectivas del consorcio de transportación de gas. Por una parte, ello podía valorarse como empeoramiento de relaciones ruso-ucranias. Pero, por la otra, convenía preguntar si éstas eran eficaces antes, cuando Kuchma hacía su juego, maniobrando entre la oposición interna, Occidente y Rusia. Es probable que precisamente con la llegada al poder en Ucrania de los “anaranjados” haya empezado una nueva etapa de relaciones ruso-ucranias, en la que éstas pueden hacerse más productivas.

Los dos países tenían que atravesar una crisis para llegar a ver qué realmente está dispuesta a proponerle a Rusia la parte ucrania en el marco de proyectos conjuntos. Actualmente, Ucrania está estudiando las perspectivas de reavivar el plan de instituir el consorcio de transporte de gas. Conviene hacer recordar que la empresa rusa GAZPROM propuso vender gas a la parte ucrania a precio privilegiado, compensando la diferencia entre éste y el de mercado con la participación de GAZPROM en el consorcio de dirección de todas las tuberías ucranias. En respuesta a ello, Anatoly Kinaj dijo que convenía instituir consorcio sólo para el manejo de las nuevas tuberías que se prevé tender en su marco. De momento se trata del tramo de 250 kilómetros Bogorodchany - Uzhgorod, en Ucrania Occidental, que conduce a Eslovaquia, y en lo venidero, de construir el gasoducto Alexandrov Gay (Kazajstán) – Novopskov (Ucrania, frontera con Rusia) – Uzhgorod (frontera con Eslovaquia) para el transporte de gas de Asia Central. Esa propuesta paliativa no le conviene a Rusia. Pero hace seis meses todavía Ucrania simplemente amenazaba con salir del consorcio. Y precisamente después de ello empezó la guerra de gas.

Además, Ucrania, por vez primera desde la llegada al poder de las fuerzas “naranja”, por boca de Yejanurov ha declarado su disposición a desarrollar enérgicamente el proyecto de Espacio Económico Único. También antes se hacían unas declaraciones, por ejemplo, siendo todavía primera ministra de Ucrania, Julia Timoshenko proponía desarrollar la versión ucrania del EEU, en la que se rechazaba la idea de instituir la unión aduanera, pero se apoyaba la de crear una zona franca. Tampoco ello le conviene a Rusia. Y ahora, en medio de la crisis de gas, Moscú tiene una probabilidad de insistir en la aprobación de su variante del EEU.

En una perspectiva, resultado de la crisis actual puede lograrse una optimación de relaciones entre Rusia y las nuevas autoridades ucranias. Ante GAZPROM y los políticos rusos se abre una posibilidad de revelar los aspectos viables de los proyectos conjuntos. Si el “instrumento de gas” se utiliza racionalmente, las dos partes podrán ir más allá de hacer declaraciones sobre la realización de los proyectos de EEU y consorcio de gas.

01 enero 2006

La guerra del gas

La prensa española está tratando con relativa amplitud el tema de la “guerra del gas” entre Rusia y Ucrania.

Habitualmente nuestros periodistas se guían por el viejo principio de “Rusia es culpable”. En este caso lo tienen difícil: justificar que un país deba vender a otro sus recursos naturales a un 25% de su precio de mercado es difícil de sostener. Y más cuando el país comprador hace todo lo posible por perjudicar al vendedor, y se enorgullece de ser una democracia, una economía de mercado y todas las maravillas de las maravillas.

De todas formas lo intentan. Empecemos viendo las últimas crónicas de RMMañueco, la del 30 de diciembre:

Los ucranianos, en la calle hace justo un año en apoyo de su 'revolución naranja', corren ahora el riesgo de quedarse sin calefacción en medio del frío invierno o de tener que apretarse el cinturón para pagar la factura. Desde el miércoles, se encuentra en Moscú una delegación de Kiev. Su objetivo es evitar que Rusia quintuplique el precio.

De momento vamos bien. Tan sólo algunos matices, como que no tienen por qué quedarse sin calefacción, tienen que pagarla a su precio. Y no robar el gas como lo hacían hasta ahora, que ese es otro de los motivos de esta movida. El gas comprado por Europa desaparecía en su tránsito por Ucrania. Y claro, lo pagaba Rusia.

Y lo de siempre, los ucranianos no se echaron a la calle en apoyo de su revolución naranja, se echaron algunos. Otros estaban en contra, a pesar de ser ninguneados e insultados por la prensa occidental


Moscú anunció de repente su propósito de elevar las tarifas a sus antiguos compañeros soviéticos hasta alcanzar los precios del mercado internacional. Sin embargo, esa subida se lleva a cabo de forma selectiva, afectando exclusivamente a Ucrania, Moldavia y Georgia, con cuyos dirigentes el Kremlin mantiene relaciones muy tirantes por la ola de 'revoluciones' que azotó la antigua URSS en los últimos años. Sin embargo, Bielorrusia, cuyo presidente, Alexánder Lukashenko, es considerado un tirano en Europa y Estados Unidos, ha logrado que su homólogo ruso, Vladímir Putin, no le suba el gas ni un céntimo. Tras salir de aquella reunión, Lukashenko convocó elecciones presidenciales para marzo.

¿De repente? Tenemos mala memoria, pero para eso está la hemeroteca. Si veemos la crónica de este mismo periodista de dos días antes, leemos “Y es que, tras nueve meses de negociaciones, el Gobierno de Kiev no ha conseguido eludir la subida de los precios del gas. Moscú aduce que Ucrania está ya en condiciones de pagar con arreglo a los niveles de precios vigentes en el mercado internacional”. Es decir, que no es una decisión de última hora para fastidiar a los demócratas ucranianos por parte del tirano del Kremlin, sino nueve meses de negociaciones, con un grave error de cálculo del señor Yuschenko: contaba con que los europeos, ante el miedo a los desabastecimientos de gas le apoyarían en su intento de conseguir pagar un 25% del precio de mercado. Como lleva poco tiempo en el mundo libre no se había enterado de qué va esto. Si hace menos de un mes le han dicho que su país es una economía de mercado (fue Blair a Kiev para eso), ahora hay que apechugar. Y no nos toques nuestro gas que eso es sagrado.

La subida selectiva es otra historia. Se olvida de la subida a Armenia, el principal aliado de Rusia en la región. ¿Y por qué Rusia sube el precio del gas a su principal aliado? Parece que no cuadra con la teoría de que solo se lo sube a sus enemigos. Pues vale, quitamos los datos y mantenemos la teoría, que al fin y al cabo responde al serranosuñerismo.

¿Y por qué a Bielorrusia no le sube el gas? También RMM tiene mala memoria en este tema: parece que no recuerda que hace algún tiempo Rusia ya cortó el gas a Bielorrusa en una discusión similar. Y el acuerdo actual garantiza el control del gasoducto por parte de Gazprom. Y en esas condiciones es rentable para Gazprom vender gas más barato porque el gobierno bielorruso no podrá chantajearles con una subida de los precios de tránsito del gas, como hace Ucrania o solía hacer Bielorrusia. ¿Pero para qué vamos a mencionar estas cosas? Total, todo el mundo tiene claro que Rusia apoya a los tiranos como Lukashenko.


Hasta ahora, Ucrania pagaba a 42 euros los mil metros cúbicos de gas. Gazprom incrementó el precio hasta 1.135. El rechazo de Kiev a esa subida dejó en punto muerto las negociaciones. Ahora, el gigante ruso del gas exige 195 euros por cada mil metros cúbicos.

Sinceramente no sé de dónde ha sacado RMM lo de los 1135 euros. He leído un montón de periódicos rusos y ucranianos y no he visto ese dato por ninguna parte. Gracias a Dios leo a RRMañueco y me entero de estas cosas. De todas formas me parece un poco tonto. Si Alemania o Polonia compran el gas a 195, se lo podrían vender a Ucrania a 196, 197 o incluso a 198, mucho más barato que el de la malvada Rusia a 1135. Yuschenko es un gran economista, dicen, y podría sacar estos números sin dificultad.


El Kremlin parece haberse propuesto humillar a Ucrania y demostrar a sus ciudadanos que, en cuestiones de energía, Rusia tiene la sartén por el mango. El bochornoso espectáculo del momento técnico de la disminución de la presión en la tubería del gas, en una planta de control situada en la misma frontera con Ucrania, será televisado, iniciativa que parecer no tener precedentes.

¿Bochornoso? Probablemente debería serlo para quien lo ha provocado, y para quien le ha incitado a provocarlo. Por cierto, como dice Konstantin en su blog, sería un momento ideal para que la Unión Europea y los Estados Unidos demostraran su claro apoyo a Ucrania: All in all, I think there's one simple way out from this crisis. As Ukraine became pro-Western and pro-NATO why the US and EU don't compensate Ukraine the price disparity. It's only 3,6 billion USD. What a good way to demonstrate support for Ukrainian democracy.

Respecto a lo de televisar el momento de cierre de la tubería del gas, vamos otra vez a la oferta y la demanda. Es el programa de televisión más demandado por la población rusa desde hace mucho tiempo.

Yúshenko rechazó ayer otra vez pagar la enorme suma que exige Rusia por el gas, cuyo precio real estima que nunca puede llegar a superar los 67 euros por cada mil metros cúbicos, pero se enfrenta a una situación muy complicada. Ucrania produce sólo el 20% del gas natural que necesita y Turkmenistán puede proveer menos de la mitad del 80% restante.

Leches, si el precio del gas no supera los 67 euros, Putin nos está afanando a la Unión Europea 125 euros. O sea que sí es tan malo como dicen, al hacernos pagar esa "enorme" suma.

Además se le olvida al periodista mencionar algo que agrava la situación: Ucrania solo produce el 20% del gas natural que necesita. Y parte de él se lo vende a Rumanía. Así que aún tienen menos.

Totalmente fuera de lugar está el recordar que ese gas se lo vende Ucrania a Rumanía a ... 260 dólares. Seguro que es algún infiltrado de Putin.



El presidente ucraniano ha prometido que todo el mundo seguirá teniendo calefacción. Los recortes afectarán fundamentalmente a la industria, que, en el caso de que el problema se prolongue mucho más, podría, según reconocen los propios dirigentes ucranianos, llegar a paralizarse.

Tantas promesas ha hecho ya Yuschenko... Y esta situación es sólo una consecuencia de llevar a cabo la política que prometió. Así que es un baño de realidad. Una de las principales tareas de un dirigente es esa, garantizar la calefacción para la población, y por ahí se juzga su labor, no por las fotos con Bush.

El 29-12-2005:

El ministro ucraniano de Energía, Iván Platskov, llegó a Moscú para tratar de fijar de una vez con sus colegas rusos unas tarifas razonables e impedir así que los hogares ucranianos se queden sin calefacción. Si no se logra un compromiso, el próximo domingo, Rusia se propone interrumpir el flujo de gas a Ucrania.

Ahora bien, en una economía de mercado, ¿cuáles son las tarifas razonables? ¿es irrazonable pedir por un bien lo que cuesta? Ningún periodista español ha conseguido convencerme de que no sea así.

Y después de ver con quienes estamos tratando, ¿alguien se extraña de que Alemania quiera un gasoducto directo desde Rusia por el Báltico para librarse de estos intermediarios?