Articulos de periódicos rusos, encuestas sociológicas, comentarios sobre Rusia, versiones que no suelen aparecer en nuestros medios.
14 mayo 2012
La mafia rusa
30 marzo 2012
"La narración Putin"
Siempre he sido uno de esos observadores de Rusia que se muestran cautos, tal vez demasiado, en lo que respecta a criticar a Vladimir Putin. No me malinterpreten, no es que yo sea un gran fan del primer ministro ruso. Es más bien que nunca he estado de acuerdo con esa especie de anti-putinismo reflejo que siempre pone el énfasis en su pasado de “antiguo espía del KGB”, que es personalmente responsable de cualquier mala cosa que haya ocurrido en Rusia desde 2000, y que no le concede ningún mérito en todos aquellos éxitos que le han hecho tan popular entre muchos rusos.
Las cosas tienen siempre más matices de lo que sugeriría un relato tan simple de los hechos.
Este es el motivo por el que estoy tan enojado conmigo mismo por haber dado demasiada credibilidad en el pasado al simple discurso sobre Putin. La “narración Putin”, tal y como explico en mi artículo del mismo título de próxima aparición en la revista Political Studies, ha sido predicado en base a la noción de que después de los años 90 lo que Rusia necesitaba era estabilidad, para así poder construir una democracia y una economía de mercado efectivas. En lugar de la criminalidad y el caos de todo o nada de los años noventa, Putin hablaba de poner rienda a los excesos, reconstruir la economía, restaurar la estabilidad y un sentimiento de orgullo nacional, para luego lenta, lentamente democratizar el país sobre la base de un estado gobernado por las leyes.
Putin solía citar mucho al difunto filósofo antibolchevique Ivan Il’in (1883-1954). Il’in escribió, apenas acabada la Segunda Guerra Mundial, lo que se requeriría de los líderes de Rusia después de la caída del comunismo, hecho que él veía inevitable. Il’in argumentó que lo que se requeriría de la generación de líderes que vendría tras la caída sería que preparasen el terreno para la siguiente generación de líderes no manchados por haber participado del comunismo.
Esto es lo que Putin parecía estar haciendo en 2008, cuando salió de la presidencia para dar paso a Dmitrii Medvedev. Éste, a su vez también habló de democratización lenta, lentamente. De hecho, tratándose de un joven presidente, su cautela era notoria: enfatizó repetidamente los profundamente enraizados problemas de Rusia, y los muchos años que deberían transcurrir antes de que el país pudiera insertar la democracia y el sentido de la legalidad –otra de las cantinelas favoritas de Il’in- dentro de su sistema.
De todas formas, aunque el progreso era agónicamente lento, podía aún edificarse el argumento de que la “narración Putin” estaba haciendo lo que decía que haría. Medvedev era de la generación post soviética, parecía ser un poco más liberal que Putin, reformó la policía, se deshizo de algunas viejas figuras políticas aparentemente corruptas. Las cosas aún estaban lejos de la liberalización de la política que me hubiera gustado ver, pero al menos se podía argumentar que se desplazaba en aquella dirección.
Lo que me lleva a la equivocación de Putin.
El verano pasado, tomé parte en una conferencia de estudios rusos junto a dos de los principales especialistas en Rusia de nuestro país. Se nos pidió que predijéramos quién iba a ganar las elecciones presidenciales de 2012. Todos estuvimos de acuerdo en que la pregunta podría reformularse del siguiente modo: “¿Quién decidirá Vladimir Putin que sea presidente en 2012?”. Dos de nosotros nos inclinamos por Medvedev, mientras que el Dr. David White dela Universidad de Birmingham acertó y dijo Putin.
El Dr. White es un buen amigo mío, y respeto mucho su análisis. Aún así, y aunque esto haga que parezca que tengo mal perder, no puedo dejar de pensar que no es que David White acertase, sino más bien fue Vladimir Putin el que se equivocó.
Putin ha cometido un gran error al presentarse de nuevo a la presidencia y, aún peor, es un error extraño en él. Tras haber establecido su narración de poder desde el día en que se convirtió en presidente tras la dimisión de Boris Yeltsin, Putin ha seguido de forma constante la narrativa que él mismo estableció. Reforzó el estado ruso, centralizó las instituciones, supervisó el crecimiento económico, restauró el estatus internacional de Rusia, y entonces, cumpliendo su promesa de respetar la constitución rusa, tras sus dos mandatos legales consecutivos dio un paso atrás a favor de un sucesor joven y aparentemente más liberal.
La decisión de Putin de presentarse de nuevo a la presidencia el primer domingo de marzo de 2012 ha dado un gran, y desagradable, giro a la narración de los años Putin. Si el putinismo fuera una historia de ficción y yo un crítico literario, diría que este giro del argumento no es convincente. No encaja con lo que sabíamos del personaje. No debería haber actuado así. No sólo no encaja con la coherente actuación que habíamos visto hasta ahora, sino que tampoco había una buena motivación para ello. Después de todo, el primer ministro Putin es quien ha estado más o menos en el poder, con el presidente Medvedev como socio menor de facto cuando no de jure.
Desafortunadamente, el putinismo no es ficción. Para reelaborar una frase de los años soviéticos, lo que es el putinismo es “la democracia rusa que existe en realidad”. Quizás, para Putin, no es posible mejorar lo que ya hay; el hilo argumental ha dejado de desarrollarse.
Se que entre los analistas que en líneas generales comparten mis puntos de vista sobre Rusia no soy el único que afirma sentirse muy decepcionado por la decisión de Putin de presentarse de nuevo. Y no únicamente los analistas. Mucho más importante es el hecho de que hay figuras influyentes en Rusia que se creyeron la historia de que Medvedev era el siguiente paso hacia la liberalización y la democratización de Rusia, y que se sienten igualmente decepcionados.
Dos últimos puntos acerca de la narración Putin parecen claros a medida que nos acercamos a las elecciones presidenciales.
En primer lugar, se trata de una narrativa política pública que se sostiene bien. Guste o no, la mayor parte de los que ha ocurrido en Rusia más o menos durante la última década encaja dentro de esta narrativa de estabilidad y unidad, acompañada de la promesa de una democratización gradual. El retorno de Putin comienza a desenmarañar este hilo narrativo. La gente piensa cada vez más que se les ha estado contando una fábula, la credibilidad declina, algunos se echan a la calle, mientras que otros se limitan a retirar su apoyo de forma pasiva.
El punto final de este ensayo es que el mismo Putin no está ofreciendo una historia cautivadora o convincente que explique sus planes de retorno a la presidencia. En 2000, cuando llegó a la presidencia por primera vez, convirtió en palabras lo que sentían muchos rusos acerca de lo que estaba mal y lo que tenía que hacerse al respecto. Hoy día este sentimiento está mucho menos presente. De acuerdo, todavía le queda el suficiente como para seguir siendo el más popular de entre un elenco de candidatos relativamente mediocres. Pero entre muchos de los que creyeron la línea argumental de Putin en 2000 y 2004, existe la sensación de que esto es un capítulo de más, aprovechando -quizás literalmente- algo que el pueblo ruso creía con mucha más facilidad entonces que en la actualidad.
Edwin Bacon, Lector en Política Comparada, Birkbeck College, Universidad de Londres
14 marzo 2012
Mis experiencias con la prensa
Como ya conté en una entrada anterior, en un artículo del grupo Vocento previo a las elecciones presidenciales rusas se decía que las encuestas preelectorales mostraban un cambio brusco en el que la intención de voto a Putin pasaba del 40% al 60% entre enero y febrero. El periodista insinuaba que se trataba de una instrucción desde el poder político para falsificar las encuestas
En la entrada citada explicaba que no había tal cambio, y que me parecía raro que el periodista no se hubiera dado cuenta de ello, al estar todos los datos correctos juntos.
En un artículo posterior, el mismo periodista volvía a caer en el mismo “error” (lo entrecomillo por los motivos explicados anteriormente), repitiendo literalmente párrafos de su primer artículo.
Ante tal repetición de errores, envié el siguiente comentario a la edición digital del periódico:
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120303/mundo/oposicion-rusa-teme-pucherazo-20120303.html
Su periodista se equivoca al comentar las encuestas. Las citadas del centro sociológico Levada y de la Fundación de la Opinión Pública que atribuyen al jefe del Gobierno ruso una intención de voto del 66% y el 58,7% se refieren a porcentaje sobre los que han decidido su voto. (http://www.levada.ru/24-02-2012/vybory-prezidenta-rf-elektoralnye-reitingi-prezentatsiya)
En la encuesta de enero que cita se refiere a porcentaje sobre el total, incluyendo los que han decidido que no votarán, que votarán nulo, no saben a quién votarán... (http://www.levada.ru/12-01-2012/prezidentskie-vybory-v-marte-chego-ozhidayut-rossiyane)
Es sorprendente que el periodista caiga en este error, ya que en la tabla de donde saca los datos de intención de voto del 66% en febrero, aparecen los datos de enero, que son similares. Todo lleva a pensar que el periodista ha colocado en primer lugar sus ideas y luego las ha rellenado con datos mal extraídos.
No hay por tanto ningún cambio brusco. En todas las encuestas se da una mayoría de Putin. Otra cosa es que esto no guste a los periodistas y gobiernos occidentales. Pero lo que cuenta es la opinión de la población rusa que, mayoritariamente, no coincide con esta apreciación.
No entiendo cómo el gobierno, en su preparación de una falsificación de las elecciones, puede falsificar las encuestas de unos centros sociológicos independientes. el periodista de su diario reconoce como válidos los datos de esos centros cuando responden a sus tesis. Es divertido que ahora cite como apoyo de sus ideas a los comunistas. Lo de los señores Rizhkov o Kasparov es aún peor, apenas se representan a sí mismos.
Por otra parte, es curioso que el sr. Rizhkov pida la repetición de las elecciones antes de celebrarse.
Espero que, si me vuelven a borrar este comentario, me expliquen cuál es el motivo.
Creo que no hay insultos, palabras malsonantes ni nada parecido.
Lo borraron.
Lo volví a subir y lo volvieron a borrar.
Lo envié por tercera vez y la borraron por tercera vez.
(curiosamente “se les olvidó” borrar un texto similar de una versión previa del artículo que solo estuvo unas horas en la página web del periódico, en la que el pucherazo era un enorme pucherazo. O sea que una cuarta subida quedó, supongo que debido a que solo era accesible desde la hemeroteca).
Un tiempo después decidí probar cuáles son los criterios de Vocento para borrar los comentarios de los lectores.
Envié un breve texto, que lamentablemente no he conservado, un poco más fuerte, en el que recuerdo hablar del tono panfletario del periodista. Pero sin insultos o similares. He visto en el mismo periódico cosas bastante más ofensivas cuando se refieren a los inmigrantes o los nacionalistas vascos, que nunca son borrados.
En este caso sí me lo borraron.
Así que decidí nadar a favor de la corriente. ¿Qué mejor que algo sin ideas, con un aire de superioridad moral, que mencione al KGB? Así que mandé este texto:
“6 años más de KGB. Pobre Rusia.”.
En este caso no me lo borraron. Aún está colgado mi profundo e inteligente comentario con otro de un desconocido:
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120307/mundo/putin-admite-fraudes-comicios-20120307.html
Por si acaso se les había pasado que había un comentario, marqué el botón en el que se indica que hay un comentario improcedente para que un moderador lo revise y lo borre. Así me aseguraba de que lo veían. Por supuesto sigue ahí.
A pesar de todo, estoy contento de vivir en un país con libertad de prensa, no en Rusia donde las opiniones contrarias al régimen de Putin (exagente del KGB) son sistematicamente censuradas (por si alguien no lo pilla, léase con tono irónico).
No sé, me gustaría saber si son públicos los criterios para borrar o mantener los comentarios de los lectores a las noticias en la prensa, quienes son los “censores”, esas cosas, para comprender mejor en qué mundo vivimos, hasta dónde llega y a quiénes incluye la libertad de prensa.
28 febrero 2012
Más encuestas electorales
Encuestas semanales del FOM (Fundación de la Opinión Pública)
Realizadas entre 300 personas de 208 poblaciones de 64 regiones de Rusia.
En este caso, los porcentajes a cada candidato son sobre el total de los que van a votar.
27 febrero 2012
Elecciones presidenciales en Rusia
Si las elecciones fueran el próximo domingo, por quién votaría?
(según datos de la encuesta, si participara en las elecciones a la presidencia de Rusia entre los siguientes candidatos) (% del total de los que votarán y han definido su elección)
El comentario del corresponsal de Vocento:
Brusco cambio de tendencia
Desde los canales de televisión controlados por el Gobierno, que son la mayoría, se trata de dar la impresión de que la victoria de Putin en la primera vuelta, lo que exige obtener el 50% más uno de los sufragios, es inevitable. El centro sociológico Levada, el más importante del país, dio a conocer el viernes un sondeo según el cual el jefe del Ejecutivo ruso obtendría entre el 63% y el 66% de los votos. En segundo lugar quedaría el comunista Guennadi Ziugánov con un 15%, aproximadamente.
Se da la circunstancia de que a mediados de enero Levada no daba a Putin más de un 42%. Hubo incluso encuestas que aseguraban que el dirigente ruso no obtendría ni siquiera el 40%. Tan brusco cambio en la tendencia, a juicio del politólogo Andréi Piontkovski, solamente se puede explicar recurriendo «a la existencia de un mandato claro desde arriba a la falsificación» de los resultados de los comicios. El entorno de Putin, sin embargo, insiste en que él es «el primer interesado en que las elecciones sean limpias y legítimas».
¿A qué se refiere RMM? ¿Dónde está el brusco cambio de tendencia debido «a la existencia de un mandato claro desde arriba a la falsificación» de los resultados de los comicios? Supongo que a la siguiente publicación del grupo Levada:
¿VOTARÁ EN LAS ELECCIONES A LA PRESIDENCIA DE RUSIA? EN CASO AFIRMATIVO ¿POR QUIÉN VOTARÁ ENTRE LOS CANDIDATOS DE LA SIGUIENTE LISTA? (con la lista de candidatos al momento de la encuesta)
Y no es la primera vez que RMM suelta una de estas confundiendo sus preferencias, que quedan claras al leer sus artículos, con la realidad.
27 enero 2012
Encuesta: situación del país y previsiones electorales
¿LA SITUACIÓN DEL PAÍS SE MUEVE EN DIRECCIÓN CORRECTA O INCORRECTA?
¿CREE USTED QUE EL ACTUAL GOBIERNO RUSO PODRÁ EN UN FUTURO PRÓXIMO CONSEGUIR UNA MODIFICACIÓN A MEJOR DE LA SITUACIÓN EN EL PAÍS?
EN GENERAL ¿APRUEBA O NO APRUEBA LA ACTIVIDAD DE DMITRI MEDVEDEV COMO PRESIDENTE DE RUSIA?
EN GENERAL ¿APRUEBA O NO APRUEBA LA ACTIVIDAD DE VLADIMIR PUTIN COMO PRIMER MINISTRO DE RUSIA?
EN GENERAL ¿APRUEBA O NO APRUEBA LA ACTIVIDAD DEL GOBIERNO DE RUSIA?
EN GENERAL ¿APRUEBA O NO APRUEBA LA ACTIVIDAD DEL GOBERNADOR DE SU REGIÓN? (PRESIDENTE DE SU REPÚBLICA, en Moscú ALCALDE DE MOSCÚ)
EN GENERAL ¿APRUEBA O NO APRUEBA LA ACTIVIDAD DEL PARLAMENTO DE RUSIA?
SI LAS ELECCIONES A LA PRESIDENCIA DE RUSIA SE CELEBRARAN EN PRÓXIMO DOMINGO, ¿PARTICIPARÍA EN ELLAS? EN CASO AFIRMATIVO, ¿POR CUÁL DE LOS CANDIDATOS ACTUALES VOTARÍA?
(pregunta abierta, no se ofreción a los encuestados una lista de candidatos)
¿ACUDIRÁ USTED A VOTAR, Y EN CASO AFIRMATIVO, POR QUIÉN VOTARÍA DE LOS POLÍTICOS DE LA SIGUIENTE LISTA
(pregunta cerrada, con una lista actualizada al momento de la encuesta; de entre los que dicen probablemente votaré" o "seguro que votaré")