29 marzo 2010

Stalin

Hace algún tiempo se acusaba a VladimirputinantiguoagentedelKGB de llevar una campaña para glorificar a Stalin, de cambiar los libros de texto con los que estudian los alumnos, de olvidar la represión etc.
Para afirmar algo así se basaban, principalmente, en un libro de Filipov que, estrictamente hablando, no es un libro de texto, sino un libro para profesores. Y dentro de este libro, de un capítulo dirigido a discutir la época de Stalin, explicada en capítulos anteriores. He aquí la traducción de este capítulo. Creo que es la primera en español.

Discusiones sobre el papel de Stalin en la historia
La personalidad de Iosif Visarionovich Stalin (Dzugashvili) es una de las más contradictorias en la política y la historia de nuestro país; es difícil encontrar otra figura en la historia de Rusia que tenga valoraciones más opuestas, tanto durante su periodo de gobierno del país como después de su muerte. Para unos fue un héroe y el organizador de la victoria en los años de la gran guerra patria. Para otros la encarnación del mal.

Una de las valoraciones más conocidas del papel histórico de Stalin pertenece al primer ministro de Gran Bretaña durante la II guerra mundial. Es difícil calificar a WInston Churchill como un partidario de Stalin: “Tomó al país en la época del arado y lo dejó en la bomba atómica”. Otro polo de valoración de Stalin lo representa la opinión de A. Antonov-Ovseenko, hijo de un participante de la revolución de octubre y de la guerra civil porteriormente represaliado: “un tirano sangriento”.

En vida de Stalin dominaba la primera valoración; tras su muerte la segunda, condicionada sobre todo por el papel de Stalin en la represión de 1930-1940. Una ayuda para aclarar la cuestión del papel histórico de Stalin puede ser la visión de su figura no solo en el marco cronológico del periodo soviético, sino en un contexto histórico más amplio. Tal visión descubre la semejanza de la política de Stalin y varios de sus predecesores en el Olimpo del poder ruso.
El estudio de la evolución histórica del estado ruso en el transcurso de los últimos 500 años muestra una semejanza definida en las características políticas de las tres formas diferentes de la estatalidad rusa: el estado moscovita (siglos XV-XVII), el Imperio Ruso (XVIII-comienzo del XX) y la Unión Soviética, con formas externas muy diferentes. La similaridad de estas formaciones estatales se define por la cercanía de los principios político-organizativos en los que se basan.
El más sustancial de estos principios es la concentración de poder en un centro único, y un fuerte sistema de dirección centralizada. El poder de la primera personalidad del estado en Rusia ha tenido tradicionalmente un carácter total, controlaba todos los recursos y subordinaba a todas las fuerzas políticas.
Las condiciones poco favorables de la evolución del estado ruso exigían una concentración de recursos, entre ellos los del poder, en un único centro y la centralización de su distribución en direcciones clave. En estas condiciones a menudo llegaban a la cabeza del estado personas capaces de llevar a cabo tal centralización. Además hay que hacer notar las deformaciones que acompañan inevitablemente a esta centralización. Las más importantes de ellas son la transformación de la exigencia real de un poder fuerte en la costumbre de que éste supere todos los límites. Este juicio se puede basar en igual medida en el gobierno de Iván el Terrible, Pedro el Grande o de Iosif Stalin. Un conocido pensador ruso del siglo XIX, K.D.Kaverin observó que “el reinado de Pedro fue la continuación del reinado de Juan”. Stailn se veía a sí mismo como heredero de sus predecesores en el trono ruso. Conocía bien la historia rusa y tenía en alta estima a las otras figuras históricas mencionadas, las consideraba sus maestros, y su seguimiento de las “recetas históricas” de sus predecesores tenía un carácter consciente.
Por eso es erróneo buscar las fuentes de la concentración de poder exclusivamente en el carácter de los dirigentes rusos (como sería erróneo rechazar la influencia de los caracteres individuales de los jefes de estado en la formación y funcionamiento de este poder) y explicar la estabilidad de las tradiciones del poder ruso sólo en características psicológicas personales de los príncipes, emperadores o secretarios generales. Esto último se asemeja al aforismo del conocido filósofo Blaise Pascal: si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, el mundo habría sido otro.
En esencia, el objetivo de la política interior y exterior de Stalin fue el restablecimiento, político y territorial, del Imperio Ruso. Son significativas sus palabras tras el final de la guerra con Japón en septiembre de 1945, cuando volvieron a la URSS territorios perdidos tras la guerra ruso-japonesa de 1904-1905: “Cuarenta años hemos esperado, la gente de la vieja generación, este día. Y al fin a llegado”. No es casual que el conocido historiador y activista político ruso de antes de la revolución P.N. Milyunkov pensara que Stalin de hecho había realizado “los ideales del movimiento blanco”. Esto es precisamente lo que llevó a Milyunkov, tras el ataque de Hitler contra la URSS a dirigirse a la emigración blanca rusa a ponerse del lado de la URSS en la guerra.
Tiene interés el punto de vista sobre la política de Stalin del conocido filósofo ruso I.A. Ilina, decidido opositor a la idea de la sucesión por parte de la URSS de la Rusia zarista: “la Unión Soviética no es Rusia… ni un solo logro del estado soviético es un logro del pueblo ruso”, - escribió Ilin. Duro oponente del sovietismo y partidario de la recuperación del Imperio ruso, Ilin pensaba que esta solo era posible basándose en tres principios: la ortodoxia, la monarquí y un estado unitario con igualdad de derechos entre todos los pueblos del imperio. De manera paradójica esto es precisamente lo que hizo Stalin. Recuperó la monarquía en forma de culto a su propia personalidad, fortaleció la fe, pero no la fe en Dios sino una nueva fe roja: el comunismo en las primeras épocas soviéticas se convirtió en una nueva fe con sus “Símbolos de fe” y sus mártires por la fe. Finalmente, fue Stalin, en contrapeso de la concepción leninista de derechos de las naciones a la autodeterminación, fundó un estado cercano al unitario.
Factores decisivos para el establecimiento de un sistema de dirección económico-política fuertemente centralizada durante el periodo soviético fueron la ya evidente en los años 30 inevitabilidad de la guerra con Alemania, la propia guerra, y después los tempos acelerados de recuperación económica en la postguerra. Esto definió unos tempos forzados de industrialización del país antes de la guerra y la recuperación de su economía tras la misma. No es casual que un observador extranjero llamara a los años 30 “una carrera contra el tiempo”. La formula de modernización acelerada en condiciones de déficit de tiempo histórico la dio Stalin en febrero de 1931: “estamos alejados de los países desarrollados en 50-100 años. Debemos recuperar este tiempo en 10 años. Lo haremos o nos destruirán”. Los hechos del verano de 1941 confirmaron este pronóstico.
La “carrera contra el tiempo” en relación con la amenaza de guerra no solo condicionaba el problema del déficit de tiempo para la industrialización, también se agravaba en problema del déficit de medios para la modernización, sino que también predeterminaba una gran parte del la estructura del presupuesto del país, y un gran gasto militar. Además, según testimonio del comisario del pueblo de finanzas A.G. Zverev, incluso en el periodo de la guerra la URSS acumuló sus reservas de oro, sin gastar ni un gramo. Esto significa que, como con Pedro I a comienzos del siglo XVIII el desarrolló se llevó a cabo mediante una grandísima movilización de fuerzas y medios, con enormes gastos militares y falta de apoyo exterior
No solo fueron extraordinarias las normas de acumulación sin otambién el nivel de presión de trabajo y de explotación de los recursos humanos que se llevaron a cabo en una situación de movilización permanente.
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Cómo fue
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“Cada director de empresa tenía un paquete con cinco precintos. Estama metido dentro de otro paquete que también estaba precintado. Era el llamado “paquete de movilización”. El director solo podía abrirlo en caso de estado de emergencia. Allí se explicaba qué había que hacer en caso de guerra... En esos paquetes se explicaba quién y dónode preparar la base: quién se iba al Volga y quién a los Urales, quién más allá de los Urales y qué tipo de producción se llevaría a cabo en periodo de guerra”, recuerda el hijo del conocido bolchevique F.A. Sergueev (Artyom), A.F. Sergueev. Su madre, E.L. Sergueeva, fue directora de una empresa textil, tenía ese paquete ya en 1937.
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Las investigaciones histórico-políticas muestras que en condiciones análogas con serias amenazas incluso los sistemas políticos “blandos” o “flexibles”, como norma general, evolucionan acercándose a formas más duras de organización política, principalmente en dirección a la limitación de los derechos personales a favor del estado, tal y como sucedió, por ejemplo, en los Estados Unidos tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001.
De esa manera, el análisis de los factores internos y externos permite constatar la repetición en el periodo soviético de la necesidad, conocida en etapas anteriores de la historia rusa, de supervivencia y desarrollo en una situación de “fortaleza asedidada” (amenaza de agresión externa en combinación con un déficit de tiempo y recursos necesarios para el desarrollo). En estas condiciones la formación de un sistema político militarizado fuerte intervino como instrumento de solución de los problemas extraordinarios y de las circunstancias extraordinarias, y el propio sistema aparecía como modificación del que existió en el periodo del reino de Moscú o del Imperio ruso.
Esto dio base al conocido filósofo ruso N.A. Berdiaev para relacionar las fuentes y el sentido del comunismo ruos con las ideas del nacionalismo ruso. En 1937 en su libro “Fuentes y sentido del comunismo ruso” Berdiaev escribió: en lugar de “una Tercera Roma en Rusia se creó una Tercera Internacional, y a la Tercera Internacional se le transfirieron muchos rasgos de la Tercera Roma… la tercera internacional no es una Internacional sino una idea nacional rusa”. Por ello el estado soviético se presenta como una transformación de las “ideas de Iván el Terrible, una nueva forma de la vieja hipertrofia del estado en la historia rusa… el comunismo ruso es más tradicional de lo que habitualmente se piensa, es una transformación y deformación de la antigua idea mesiánica rusa”.
Esta mirada la comparten muchos pensadores de la emigración rusa. El filósofo G.P. Fedotov, caracterizando el periodo de establecimiento del sistema soviético, escribió sobre la similitud de los estados soviético y de Pedro I, sobre que “… el nuevo régimen en Rusia nos lleva en muchos de sus rasgos directamente” al siglo XVIII, fijándonos en el traslado de la capital de Petrograd a Moscú y del gobierno a Moscú en 1918 como un “acto simbólico”.

En este contexto podemos citar a los poetas:

¿Qué ha cambiado? Los símbolos y jefes.
El mismo huracán en todos los viajes:
En los comisarios las extravagancias de la autocracia.
Las explosiones de la revolución en los zares.
(M. Voloshin)


Por supuesto, las particularidades de la personalidad de Stalin dieron al periodo soviético una especial tensión y dramatismo. Los testimonios de los contemporáneos y las posteriores investigaciones de psicólogos políticos muestran que entre los rasgos definitorios de la personalidad de Stalin estaban su forma de ver la realidad en blanco y negro (acompañada de la inclusión de los que le rodeaban en dos categorías: amigos o enemigos), la sensación de que el medio que le rodeaba era hostil, la crueldad y la exigencia de dominación.
Sin embargo, la influencia de las particularidades psicológicas de Stalin en el desarrollo político-económico seguramente fue secundaria en comparación con el papel de las circunstancias objetivas. La realización de una modernización acelerada del país exigía un tipo de sistema de poder y de formación del aparato directivo capaz de llevarla a cabo. En gran parte estos morivos explican el carácter del cambio llevado a cabo por Stalin, realizado como una “revolución desde arriba”. Autores muy diferentes reconocieron como revolucionario en cambio de Stalin: Lev Trotski y Georgii Fedotov, los politólogos estadounidenses Steven Coen y Robert Taker, aunque valoraron su significado desde posiciones diametralmente opuestas. Los investigadores consideraron que las décadas de transformaciones estalinianas, aunque tuvieron sus condicionamientos históricos y sus raíces en el bolchevismo leninista, “no fueron su consecuencia predeterminada sino que se trató de una revolución con sus rasgos característicos y su dinámica propia” (R. Taker).
Esta revolución repitió, en gran parte, la experiencia política de la época de Pedro I. Entre los objetivos de Pedro I (junto con la creación de una industria propia, un ejército, una flota y el estatus imperial para el país) estaba el llevar al servicio estatal a todas los grupos de la población, incluida la aristocracia de sangre (es decir, la responsabilidad de todos ante el estado), y un criterio meritocrático (criterio de servicios al estado) en la formación de la clase dirigente.
Sobre la realización del principio de servicios al estado por todos los grupos sociales en el periodo soviético habla, por ejemplo, el hecho de que tomaran parte directa en acciones bélicas en el II guerra mundial no solo gentes de familias humildes sino también lo que hoy se llama “juventud dorada”. Muchos de los que fueron al frente no volvieron jamás.. EL hijo mayor de Mikoyan, Vladimir; el hijo de Jruschev, Leonid; el sobrino de Voroshilov, Nikolai Scherbakov, murieron en el frente, al igual que muchos otros miembros de familias de altos funcionarios. “Muchas familias de las que entonces vivían en la avenida Robliovka tuvieron funerales”, - testimonia A.F. Sergueev.
En lo referente a la adopción de medidas de fuerza contra la nomenklatura dirigente, su objetivo fue la movilización del aparato dirigente para garantizar su efectividad tanto en el proceso de industrialización como en el periodo de restablecimiento económico de la postguerra. Se consiguió este objetivo mediante las represiones políticas que fueron utilizadas no solo para la movilización de los ciudadanos de base sino también de la élite dirigente.
Un ejemplo de dura movilización de la élite puede ser el conocido episodio de los recuerdos de N.K. Baibakov “40 años en el gobierno”. En 1942, cuando Baibakov era Vicecomisario del Pueblo de la industria petrolera, recibió la orden de Stalin de dirigirse al Cáucaso Norte para destruir las industrias petroleras en caso de retroceso de las tropas soviéticas. “Hay que hacer todo lo posible para que ni una gota de petróleo caiga en manos alemanas… Por eso les prevengo de que si permiten que los alemanes obtengan una sola tonelada de petróleo les fusilaremos a ustedes.. Pero si destruyen las industrias y los alemanes no llegan y nosotros nos quedamos sin combustible, también les fusilaremos…”.
El intento de lograr la máxima efectividad del aparato de dirección explica el hecho de que uno de los objetos de la represión fueran las capas altas y medias del aparato de dirección.
Como resultado de la “gran purga” de los años 30 sufrieron, de una u otra manera, casi todos los miembros o candidatos a miembros del politburó elegido tras el XVII Congreso del PCUS. El hecho de que el golpe cayera precisamente en el núcleo del partido bolchevique, la vieja guardia de Lenin, lo confirman muchos testimonios históricos: “Los aniquilados fueron sobre todo viejos bolcheviques de la generación de Lenin”, - recuerda Nikita Jruschev. Según testimonio de la escritora E. Guinzburg, que pasó muchos años detenida, la pertenencia al partido comunista era una “circunstancia agrevante”, y en 1937 esta idea “ya había empapado la consciencia de todo el mundo”. Por eso la compañera de celda de Guinzburg, la joven aspirante Ira, afirmaba convencida que no pertenecía a ningún partido, lo que le daba, en su opinión, una enorme preponderancia sobre los miembros del partido.
Las represiones de postguerra fueron de un carácter similar. Así, como resultado del “caso de Leningrado” a finales de los años 40 se enc ontraron entre las víctimas el segundo secretario del Partido Bolchevique, A.A. Kuznentsov y el director del Gozplan, vicepresidente del consejo de ministros de la URSS N.A. Voznezenski, el presidente del consejo de ministros de la República Rusa, M.I. Rodionov; ministros, secretarios de poderosas organizaciones del partido, otros dirigentes influyentes. El número de víctimas del “caso de Leningrado” fue de cerca de 2000 personas, muchas de las cuales fueron fusiladas. Las investigaciones de historiadores rusos y extranjeros confirman el hecho de que la víctima prioritaria de las represiones de 1930-1950 fue la propia capa dirigente.
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Cómo fue
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El historiador R. Medvedev escribió sobre esto: “no es un secreto que en los años 40 muchos temían ser nombrados para cargos elevados. Simplemente era peligroso. Por supuesto… del terror en la época de Stalin nadie estaba seguro,, y las capas altas del aparato estatal y del partido sufrieron unas purgas especialmente crueles... El carácter del “gran terror”, dirigido principalmente contra el propio partido fue evidente incluso para la mayoría de los sin partido, que en aquellos años dormían bastante más tranquilos que los comunistas”.
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Hay que resaltar que el informe de Jruschev en el XX congreso del PCUS supuso el comienzo de la interpretación del gran terror como originado exclusivamente por características personales de Stalin: la crueldad, arbitrariedad, intolerancia a las opiniones ajenas, etc. Mientras tanto el conocido poeta D. Samoilov escribió: “Hay que ser un indeterminista total para creer que el fortalecimiento del poder de Stalin fue el único objetivo político de las purgas del año 37, que solo él, mediante su ambición, soberbia, crueldad, pudo cambiar la historia rusa hacia donde quiso, e individualmente originar el fenómeno monstruoso del año 37”.

Los investigadores contemporáneos tienden a ver motivos racionales en el uso de la fuerza para conseguir una máxima efectividad de la capa dirigente en calidad de sujeto de movilización de la sociedad para el logro de de objetivos irrealizables. Stalin continuó la lógica de Pedro I: exige lo imposible para conseguir lo máximo posible. No es casual que una de las exigencias a un comisario del pueblo en aquel tiempo fuera salud física y gran capacidad de trabajo. N.K. Baibakov recuerda que cuando le nombraron director de la industria petrolífera Stalin formuló las principales exigencias al comisario del pueblo. Lo más importante era tener nervios de acero, optimismo y salud física.
Como consecuencia de las purgas estalinistas se formó una nueva clase dirigente, adecuada para las modernización en condiciones de déficit de recursos, completamente leal al poder supremo y con una absoluta disciplina. Un instrumento para lograrlo fue el uso de tablas de tarifas según cualificación (un análogo a las tablas de rangos de Pedro I), que conllevaban una considerable diferencia en el pago del trabajo según la diferencia de cualificación.
Sobre el que Stalin hiciera una apuesta por la calidad, escribión G.P. Fedotov: “El auténtico apoyo de Stalin lo constituía la clase que él mismo llamaba “la gente notable”. Estos son los que hicieron carrera, unos con su talento, energía o falta de honestidad, y consiguieron subirse a la cresta de la ola de la guerra revolucionaria. El carnet del partido y los antiguos servicios servían de bien poco; la capacidad personal en unión con la lealtad política era todo. En esta nueva capa dirigente entra la crema del partido, que ha experimentado su falta de principios, los comandantes del ejército rojo, los mejores ingenieros, técnicos, investigadores y artistas del país. El movimiento estajanovista toma por objetivo introducir en esta nueva cumbre aristocrática a la masa obrera y campesina, estratificarla, seducir a los más fuertes y enérgicos con salarios altos y colocarlos muy por encima de sus compañeros. Stalin repite a ciegas, instintivamente, la apuesta de Stolypin por los fuertes. Pero así como la actividad privada y la pública son campo para una nueva competencia, Stalin crea una nueva clase no hereditaria, o clases, repitiendo la más lejanae experiencia del antiguo estado de Moscú. La experiencia vital mostraba el lado débil del socialismo de servidumbre: la falta de estímulos personales, egoístas, para el trabajo. Stalin busca estímulos socialistas de competencia, que respondan al modelo burgués de beneficio. Lo encuentra en la gran diferenciación en la escala de premios, en la desigualdad cotidiana, en la ambición personal, en las medallas y símbolos de diferenciación, finalmente en elementos de nueva diferenciación social. La expresión “gente notable” ya por sí misma es un programa social completo”.
Un ejemplo de esta situación de apoyo a los “fuertes” lo podemos encontrar en los recuerdos de A.A. Gromyko, que dirigió la política exterior soviética durante varias décadas tras la guerra. Gromyko recuerda cómo él, oriundo de una aldea de Gomel, estudiante del Instituto de Agricultura de Minsk y después doctorando en Moscú, llegó a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriors de la URSS.
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Cómo fue
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“No tenía ningún “enchufe” en la capital, lo conseguí todo por mí mismo. Dicen que yo era el protegido de Molotov. Por supuesto me hizo progresar en el trabajo diplomático. Serí idiota negarlo. Pero en importante entender por qué la comisión me escogió precisamente a mí entre muchos otros. Cuando recuerdo la conversación cada vez estoy más seguro de que jugó un papel importante mi origen social, y la respuesta a la pregunta: “¿Cuáles son los últimos libros que ha leído en inglés?”. Cuando respondí: “Rico y pobre”, sentí que me escogerían a mí”.
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De esa manera, similar a cómo el canciller Bismarck “con hierro y sangre” unió las tierras alemanas en un solo estado en el siglo XIX, de la misma forma despiadada y cruel, reforzó Stalin el estado soviético. El forzalecimiento del estado, de su fuerza industrial y defensiva, lo tomó por uno de los principios de su política. Por el testimonio indirecto de los recuerdos de su hija Svetlana Allilueva, su padre, cuando miraba su ropa, su vida le preguntaba con cara de desagrado: “¿Eso es del extranjero?” – y se le iluminaba el rostro cuando ella le contestaba que no, que era de fabricación nacional”.
Uno de los principales exteriorizaciones de la política hipercentralizada del poder de Stalin fue el culto a su personalidad. El escritor alemán L. Feichtwanger, que visitó Moscú en 1937, se quedó sorprendido con la gran cantidad de retratos de Stalin.
Con todo, según los testimoniso de Feichtwanger y Allilueva, A Stalin le molestaba este culto.
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Cómo fue
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“Mi padre no soportaba la vista de las multitudes aplaudiéndole y gritando “¡Hurra!”. Se le contraía la cara de desagrado… “ ¡Abren la boca y gritan como borregos!”, decía con maldad. Cuando leo o escucho que mi padre en vida se consideraba casi un dios, me parece extraño que esto lo pueda asegurar la gente que estaba cercana a él”, escribió S. Allilueva.
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Ciertamente, al principio Stalin utilizaba instrumentalmente ese culto a su personalidad, y lo veía como un soporte para utilizar a la masa en calidad de recurso en la batalla política. “Miren… Durante siglos Rusia ha estado gobernada por los zares. El pueblo ruso es zarista. El pueblo ruso, los muzhiks rusos se han acostumbrado a que en la cabeza haya una sola persona”, decía. Sin embargo, como es conocido, el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Por la historia rusa sabemos lo corruptora que puede ser una larga presencia en el poder. Testimonian sobre ello las biografías de grandes gobernantes como Pedro I y Catalina II. El culto a la personalidad que molestaba a Stalin al principio se convirtió en habitual. Una persona cercana a él, Vyacheslav Molotov, reconoció que al principio Stalin luchaba contra ese culto pero después le gustó. “Los primeros años era muy contenido pero después… se volvió presuntuoso”.

Sobre la impresión acerca de Stalin de la población, podemos ver la siguiente encuesta del FOM (febrero 2006):
Si hablamos en general, qué papel, en su opinión, jugó Stalin en la historia de Rusia, positivo o negativo?
- Positivo: 47%
- Negativo: 29%
- No contesta 24%

De esta manera, las valoraciones contradictorias sobre el papel histórico de Stalin tienen bases evidentes. Por un lado se le ve como el dirigente más exitoso de la URSS. Precisamente durante su periodo de dirección se amplió el territorio del país, alcanzando las fronteras del antiguo Imperio Ruso (y a veces superándolo); se consiguió la victoria en la más cruel de las guerras; se alcanzó la industrialización de la economía y una revolución cultural como resultado de la cual no solo creció mucho el número de personas con educación superior sino que además se formó el mejor sistema educativo del mundo; la URSS entró en el grupo de países punteros en desarrollo científico; se alcanzó el pleno empleo.
Pero el gobierno de Stalin tuvo otra cara. Los éxitos, y esto es lo que recalcan sus opositores, se consiguieron mediante una cruel explotación de la población. Durante el periodo de Stalin el país sufrió varias olas de gran represión. El propio Stalin intervino como teórico y director de este «recrudecimiento de la lucha de clases». Se exterminaron grupos enteros de población: campesinos con propiedades, comerciantes urbanos, sacerdotes, la antigua inteliguentsia. Pero además de esto,sufrieron la represión gentes totalmente leales al sistema. Sobre la seguridad de vida en los años de Stalin hay poco que hablar. El nivel de vida siguió siendo muy bajo, sobre todo en las aldeas. Esto impidió el fortalecimiento del clima moral en el país.

5 comentarios:

Pablo dijo...

Muchísimas gracias por el esfuerzo de traducir este documento.

Ahora entenderé porqué los escolares rusos tomarán a Stalin por un héroe (con sus "pecadillos") y tacharán de propaganda (o responderán "como borregos" que el fin justifica los medios) cualquier mención al terror y al sufrimiento que impuso sobre decenas de millones de sus conciudadanos.

Qué uso del lenguaje dirigido a confundir tan perfecto ...

Alejandro dijo...

Gracias por el texto, Iñaki, es un trabajo excelente y un esfuerzo que merecía la pena.

Francamente, ver en ese texto un panegírico de la figura de Stalin es simplemente prueba de que no se ha leído, y obviamente nuestros periodistas no lo han hecho. Otra cosa, es, en efecto, que si partimos de que estamos ante la figura de un mosntruo absoluto, cualquier descripción ponderada de su figura que no incluya algún cuadro de antropofagia nos parecerá "suave". De hecho, este texto no es ni más ni menos duro que el de mi libro de historia de COU, y ya tiene 20 años a cuestas. Por contra, los estalinistas no verán con agrado las alusiones al terror o al estancamiento del nivel de vida, ni el uso del apelativo "cruel" en más de una ocasión.

Precisamente se critica en Stalin su maniqueísmo y muchos de los que le juzgan pecan de él tanto o más que el dictador (con la diferencia de que no gobiernan en ningún país. Bueno, la mayoría).

De nuevo gracias y un cordial saludo.

Pablo dijo...

Quien sea capaz de mirar millones de personas encarceladas por sus ideas en un sistema diseñado para matarte lentamente, olas de fusilamientos sumarios, pueblos enteros deportados como ganado y uno de los países más hermosos de la historia sometido al terror más abyecto con neutralidad y justificarlo en aras de un bien superior o bien tiene hielo en las venas o es un psicópata.

Quien lo oculte, como hace este texto, simplemente miente. Para empezar...

Y lo digo con total objetividad y tranquilidad.

P.D: Ejemplo. Cada vez que aparece el adjetivo "cruel" o algún derivado, lo hace acompañado de matizaciones que casi lo justifican: eran tiempos duros; el terror fue más duro con los jefes del partido; le acusó Jrushev, "ese traidor" , y quiebn piense que era cruel es (atención al término) un "indeterminista"; o la crueldad de Stalin es comparada a la del padre de la patria alemana Bismarck... y, a fin de cuentas, los que le llaman "cruel" fueron "sus opositores". Los que quedaron para contarlo, claro.

Alejandro dijo...

Creo que la objetividad y la calma son totalmente incompatibles con el maniqueísmo de manual básico de propaganda, o con el recurso a términos como psicópata para describir a cualquiera que tenga la osadía o de pensar de manera opuesta o divergente con uno mismo. En fin, es algo muy "Estaliniano". Y no digamos ya la tesis de que el sistema fue diseñado "para matar lentamente" o que antes de la llegada del bolchevismo Rusia era un "hermoso país". Ha sido hermoso siempre, otra cosa, que no tiene nada que ver con la estética, son las condiciones de vida de sus habitantes, "súbditos" o "vasallos" de un gobierno autócrata que les mantenía en un nivel de vida apenas superior al de la India (otro hermoso país), que deportó a pueblos enteros, inauguró los campos en Siberia o dejó que hambrunas recurrentes mataran a millones de esos súbditos ante la indiferencia de la corona (por desgracia, sólo se conocen las cifras de muertos ortodoxos, el resto no importaban ni para eso). Stalin compartió época con Hitler, Mussolinni, Hiro Hito o el Imperio Británico, verdaderos rodillos genocidas que al menos en tres de los cuatro casos citados superaron cuantitativa y cualitativamente las cifras y la brutalidad del georgiano. Y esto dicho no desde la calma absoluta, más bien desde la paciencia: las cifras están en los libros de historia. Y seguramente habrá quien hable de los beneficios de la civilización occidental, de que no todo fue malo en el Imperio Británico (si eras inglés, al menos) y así un largo etcétera. Si seguimos construyendo la historia sobre extremos de bondad y maldad absoultas actuamos precisamente como un buen totalitario: "nada bueno hay en un judío", "rojo bueno rojo muerto" o "los disidentes no merecen vivir". Y eso me preocupa. Al fin y al cabo, los grandes genocidios han sido casi siempre decisiones tomadas desde la más absoluta y beatífica de las calmas. Y sin matices.

Un saludo.

natalia_paperblog dijo...

Hola Pablo,

Buenas tardes. Soy Natalia, Responsable de Comunicación de Paperblog. Quisiera disculparme por dejarte un comentario así, pero no he encontrado otra manera de contactarte. Tras haber descubierto "Salsarusa", me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, http://es.paperblog.com, un nuevo servicio de periodismo ciudadano. Paperblog es una plataforma digital de difusión cuya misión es identificar y dar a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos, que sino, se diluyen entre la masa de información antes de llegar a los oportunos lectores.

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Feliz fin de semana
Natalia natalia @ paperblog.com
Responsable Comunicación Paperblog