14 noviembre 2006

Dispararon a Politkovskaia, apuntaban a Putin y nos dieron a nosotros

Reflexión sobre el asesinato de Politkovskaia publicada por Alexandr Arjanguelski en Ria-novosti el 12-10-2006

Pido disculpas por caer en el sexismo. La observación durante muchos años de la lógica lingüística femenina me ha llevado a curiosas observaciones. A la pregunta de “para qué” las mujeres responden a menudo “porque…”. A la pregunta “por qué” responden “para…”. El no distinguir entre causas y objetivos en este caso está relacionado con un cuadro lingüístico particular del mundo, no hay ni objetivos ni causas, sólo hay motivación del comportamiento, que se llevará a cabo de todas formas. No importa la causa. No es necesario conocer la causa. Si usted pregunta a un coger hombre cuánto queda para llegar al destino, le contestará cuántos kilómetros. Si está al volante una mujer le dirá cuánto tiempo queda.. Un hombre le dirá la cantidad de kilómetros y una mujer la cantidad de minutos. En este caso ella considerará, y con razón, sólo sus actos después de la llegada, debemos dejar de lado el tiempo que nos queda de viaje y los kilómetros no tienen nada que ver con nuestros actos.

Todo esto tiene relación con la pregunta que ahora se trata en la sociedad: ¿quién mató a Politkovskaia? Desde el punto de vista de la investigación, la pregunta está formulada correctamente, y la respuesta a ella significaría entender por qué la mataron, la respuesta está muy lejos (“cuánto queda para llegar”), pero en cuanto recorra este camino, el investigador cerrará el caso y habrá alcanzado la meta. Desde el punto de vista de la sociedad, la pregunta no tiene sentido. Presentarán un skinhead loco que tenía una gran animadversión personal por la muerta. O descubrirán a alguien a quien le ha encargado el asesinato un malvado oligarca, el Mijail Kadanev (el asesino de Yushenkov) de turno. ¿Alguno de nosotros recuerda qué aspecto tenía Mijail Kadanev? Yo personalmente no le he visto nunca, y espero no verle. O puede que atrapen a un loco antikadyrov que quisiera, por ese complicado método, perjudicar al primer ministro checheno que acaba de cumplir los 30 años y por tanto puede ser legalmente presidente. ¿Y qué explicaría esto? Para nosotros sería más importante saber para qué mataron aun periodista famosa pero ya hace tiempo poco influyente, y cuánto tiempo nos queda hasta que se produzca un cambio serio e irrevocable en la historia contemporanea de Rusia.

Cuando se presenta la pregunta de esa forma, las versiones extrañas del asesinato se excluyen por sí mismas. En primer lugar, es evidente que el periodismo desarrollado por Politkovskaia no fue el motivo sino el pretexto para el asesinato. Gusten o no gusten las palabras pronunciadas por Putin en Dresde, en lo fundamental son ciertas: la muerte de Politkovskaia ha causado un mayor daño al gobierno actual que sus publicaciones de los últimos años. Hace tiempo que no provocaban una fuerte conmoción en la opinión pública, como lo hacían en los añós 90 y primeros años de esta década. Incluso irritaban. Puede ser que decir algo así sea hablar mal de la sociedad, pero es así y no se puede cambiar. Incluso Mijail Leontiev perdió interés por lo que decía Politkovskia.Y Leontiev es un personaje sintomático en este sentido. Solo molestaba a los partidarios de Kadyrov, pero estos bien podían hacerlo sin necesidad de viajar a Moscú. Su problema con Politkovskaia podían haber lo solucionado por sus métodos habituales en su territorio, sin necesidad de salir al ajeno.

En segundo lugar, hay que rechazar otra versión. La de que es asunto de malvados oligarcas. No porque Berezovski sea más respetuoso con la ley que Kadyrov, sino porque sabe calcular sus pasos. Razonemos hasta el final. El caso de Politkovskaia recuerda exteriormente al caso Gongadze. Pero solo exteriormente. Sí, los artículos de Gongadze tampoco fueron la causa de su muerte, sino solo un pretexto para golpear a Kuchma. Sin embargo el asesinato de Politkovskaia nunca llevará a tal desarrollo de los acontecimientos. ¿Por qué? Porque Rusia no es Ucrania, Putin no es Kuchma y no hay ninguna causa interna para una revolución dirigida, sea naranja, tulipán, amarilla, violeta o grispardoframbuesa en la Rusia actual. Lo mismo se puede decir de la agitación popular, el asesinato de una periodista, incluso cuando sea tan audaz y de principios no provocará ninguna sensación en la masa. Politkovskaia no es Listiev, y el año 2006 no es el 1995. Para qué se va a embarcar Berezovski en un proyecto tan arriesgado (y en nuestro podrido mundo un asesinato también es un proyecto, con su plan de negocios, gastos de apertura y dividendos) que no presagia ningún resultado beneficioso?

Tampoco la tercera variante explica nada: un nacionalista estúpido, en venganza por el insulto al pueblo ruso. Este tipo de gente actúan muy raramente por su cuenta, y son muy poco profesionales; el “trabajo ha sido hecho de una manera profesional. El individuo conocía su trabajo.

Problemos a enfocar el problema desde otro punto de vista: ¿quién ha perdido más en este caso y por qué? Si dejamos aparte a los familiares y amigos (a los que nadie tiene en cuenta, pobres, la política es así), el principal perdedor es el presidente. No solo porque en occidente se le va a poner la situación más difícil. No solo porque un futuro artículo en las enciclopedias sobre su mandato, tremendamente exitoso en lo exterior quede con una mancha oscura.. Sobre todo por lo que alguien le recordó al presidente, que es imposible controlar todo incluso con una popularidad del 70%, que su sueño de irse el 2008 en la cumbre de su popularidad y gloria está bajo amenaza constante, porque la fina capa de estabilidad que ha creado sobre Rusia es, a pesar de todo, parecida a una fina capa de hielo sobre un pantano no helado. Y porque hay fuerzas internas que pueden enviar un regalo envenenado en el cumplaaños de una persona que tiene un poder casi imperial; no olvidemos que a Politkovskaia la mataron el día del cumpleaños de Putin.

No sabemos, y difícilmente sabremos, quien y en qué forma encargó esta asesinato; además pudo probablemente consistir, no en un encargo directo del asesinato de Politkovskaia, sino en la disposición consciente a cerrar los ojos ante el encargo ajeno de dar el golpe, no impedir al enemigo que de un golpe sobre los amigos. Pero indudablemente alguien tomó la decisión. Y para buscar analogías y comparar el asesinato con algo no hay que compararlo con el asesinato de Listiev o Jolodov sino con el asesinato del padre Alexandr Men, con todo el significado de esta figura. En el caso actual no hablamos de personas sino del esquema. La muerte deAlexandr Men en 1990 precedió a Riga y Vilnius, y sobre todo a Foros. No voy a desarrollar este arriesgado pensamiento, pero no tengo personalmente ninguna duda de que el 7 de octubre de 1990 fuimos testigos del disparo a un objetivo oculto a través de un blanco visible.

1 comentario:

Fernando dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo dicho, el maximo perdedor es Putin. Es cuanto menos curioso ver los acontecimientos recientes en Rusia y en el extrangero, como el envenenamiento de Litvinenko.

Tambien es destacable la sucesion de revoluciones en paises de la antigua union sovietica: Georgia, Ukrania y Kirgizistan, y su posible entrada en la OTAN y el "chantaje energetico" que Rusia les ha impuesto para que los respectivos gobiernos de estas naciones diesen un giro de sus politcas hacia Rusia.

De lo anteriormente expuesto, mi suposicion (y solo suposicion) es que intentaran hacer lo mismo en Moscu en las elecciones del 2008 o en las del 2012 y que gradualmente se intenta erosionar la imagen de la democracia en Rusia, la cual, todo sea dicho, es muy fragil e incompleta, para situar a un candidato mas favorable.