01 febrero 2006

Entrevista: Boris Yeltsin

Entrevista de Kirill Dybski para el semanario Itogui, publicada el 29-01-2006. Lo que me llevó a ella es que cierto periodista español dedicó media página de su periódico a decir que Yeltsin se había unido al clamor para enterrar la momia de Lenin. Como me parece que tiene cosas interesantes, a pesar de que el personaje me parece negativo, la pongo aquí.

El 1 de febrero el primer presidente de Rusia, Boris Yeltsin celebrará su 75 cumpleaños. La víspera Boris Nikolaevich dio una entrevista a la revista "Itogui", en su residencia en las afueras de la ciudad.
- ¿Qué esta leyendo ahora, Boris Nikolaevich? Veo que tiene un libro sobre la mesa.

- Muchos libros. Este concretamente se titula "El historiador". La lectura es mi pasión hoy en día. No pasa un día sin que lea un centenar de páginas. Es la norma que me he impuesto. Tanya me trae regularmente las novedades, a menudo 20 ó 30. Los acumulo junto a este sofá, y en un par de semana desaparecen. Como media un libro diario. Leo de todo, memorias, novelas policiacas, históricas, revistas literarias... Algunas cosas las dejo, leo unas páginas sólo. Si es superior a mis fuerzas lo dejo. Pero esto sucede raramente, normalmente llego hasta el final. En este despacho no está toda mi biblioteca, sólo una parte. En aquella estantería están los libros que aún no he leido.

- Permítame curiosear.
- Mire... "Maquiavelo", de la serie "vida de personas extraordinarias". La novela "Alejandro Magno", "El cuarto brazo", de John Irving, "EL afgano" de Vasili Bykov, un tomo de Valentin Rasputin, los recuerdos de Mark Bernes. Muchas cosas diferentes. También leo algunas revistas: "Ogonyok", "Itogui", "Vlast".

- ¿Y usted mismo está escribiendo algo?
- No. He publicado tres libros, que han sido editados en 16 países. Este, por cierto, es lo que me da de comer. No tengo otros ingresos más que mi pensión y mis derechos de autor de los libros. Nunca he tenido ningún negocio, no tengo acciones, así que vivo de la literatura. Por supuesto que me han propuesto escribir- ¿Pero cuál es mi principio? Solo lo hago en caliente. Cuando empiezas a olvidar los detalles, confundir los hechos, no sale nada bueno. Ya no son unas memorias sino una fantasía con tema histórico. Y, a decir verdad, no tengo muchas ganas de recordar los acontecimientos de los últimos 15 años. ¿Qué sentido tiene revolver el pasado?

- De todas formas, con motivo de su aniversario, Boris Nikolaevich, recordemos un poco, ¿ Qué fue, desde su punto de vista, la época de Yeltsin?
- No me gusta esa expresión. No hay que referirse a un personaje sino a un tiempo de cambios colosales en la historia de Rusia. Los chinos tienen un sabio proverbio: "no vivas en época de cambios". Pero las cosas fueron así, en nuestra vida se produjeron cambios tremendos. Nos hemos quitado las cadenas de un sistema totalitario y nos abrimos paso en el mundo civilizado. Con libertad en el mercado, en los medios de comunicación y, lo más importante, con la libertad de que cada persona elija su propio camino. No es el partido quien decide lo que tengo que hacer, yo mismo decido y tomo la responsabilidad sobre ello. Creo que no hay ni un solo ejemplo en la historia de un cambio de tal magnitud, en el que se hunda todo un imperio sin una guerra civil, una revolución sangrienta o la destrucción de capas enteras de la sociedad. Recordemos, sin ir más lejos, la toma del poder por los bolcheviques y los millones de víctimas, la destrucción de toda la intelectualidad rusa. Nosotros lo conseguimos sin mucha sangre, sin guerra civil, aunque estuvimos dos veces al borde, en el 91 y en el 93. Pero la gente tuvo sentido común, voluntad, y decisión para no provocar una revuelta sangrienta.

En lo que se refiere personalmente a mí, hice todo lo posible para que Rusia cambiara a mejor, para que no nos tuvieran miedo sino que nos respetaran, para que nosotros mismos pudiéramos enorgullecernos de nuestro país. Sin duda hubo errores, falsas ilusiones,, se quiso hacer un cambio global rápidamente, de un tirón. No se pudo solucionar todo instantáneamente. Pero en general, el paso de un estado totalitario a uno normal y civilizado lo hicimos correctamente.


- Octubre de 1993, la guerra de Chechenia, ¿era inevitable todo esto?
¿Octubre del 93? Ahora, como entonces, estoy convencido de que si no hubiésemos mostrado firmeza y los atrincherados en la Casa Blanca (sede del parlamento) no hubiesen tenido miedo al gobierno, todo habría terminado muy mal. Recuerde qué es lo que querían hacer los sublevados: despegar aviones y bombardear el Kremlin, tomar al asalto la televisión. Le diré más: si en 1917 el gobierno legítimo de Rusia hubiese aplastado al puñado de aventureros que asaltaron el palacio de invierno, no se habría producido la catástrofe que conmocionó a nuestro país hace 90 años.

Ahora sobre Chechenia... Recuerde, en 1996 con un gran cansancio por la guerra y bajo presión de la opinión pública firmamos el acuerdo de Jasavyurt. Dijimos: haced en vuestra república lo que consideréis necesario, pero no olvidéis que seguis siendo una parte de Rusia. Antes de la primera guerra muchos no estaban de acuerdo con esto porque consideraban que la Constitución de Rusia debía estar vigente en todo el territorio de la Federación. Muchos consideran que manteniendo el acuerdo de Jasavyurt se habrían evitado muchas víctimas. Si fuera así, dígame, por qué en agosto de 1999, una vez recuperadas las fuerzas, los que tenían el poder en Grozni ropmpieron el acuerdo y atacaron Daguestán, declarando de hecho la guerra a Rusia. Hasta 1999 yo todavía tenía dudas de si era posible llegar a un acuerdo pacífico con esta gente. Después de esto ya no tenía dudas. El objetivo de Masjadov y su círculo no era una Chechenia independiente sino un Cáucaso fundamentalista, la fundación de un estado terrorista en el interior de Rusia. Los estados civilizados no tienen otra salida que destruir el terrorismo.
En resumen, las cuestiones complicadas no tienen una respuesta unívoca. Lo mismo con el crack económico de agosto de 1998, cuando el petróleo estaba a 11 dólares el barril, o con las privatizaciones, con las que se nos presentaba el dilema de dar la oportunidad a la economía de Rusia de levantarse, o esperar a ver como nuestro retraso con respecto a los países desarrollados aumentaba. O el acuerdo de Belovezhsk... No fue como dice alguna gente, que llegó Yeltsin, dijo, "que se disuelva la URSS", y se disolvió. Mis olvidadizos críticos olvidan que tras el golpe de agosto del 91 todas las repúblicas: Ucrania, Azerbaiyán, Armenia, y otras declararon su independencia. Para realizar el reparto de una forma civilizada nació la idea de la CEI. Una organización del tipo de la UE pero con relaciones más fuertes. Estoy convencido de que las ambiciones de los políticos no romperán los lazos de afinidad entre los pueblos que formaban la Unión Soviética. Siempre estaremos juntos, bien sea en la CEI o en cualquier otra comunidad de estados euroasiáticas, pero no nos van a separar.

- Al pasar el poder en el año 2000 a Vladimir Putin, le ordenó: "¡Cuida de Rusia!" ¿Está ahora el país como usted quería verlo, Boris Nikolaevich?

- ¿Sabe usted que es lo que más me gusta ahora? Que ha cambiado totalmente el estado de ánimo de la gente. El país sigue avanzando. La situación económica a mejorado, cada año aumentan las pensiones, el sueldo de los funcionarios públicos. No sólo la parte más joven y activa de la sociedad ha creido en el futuro de Rusia, también los más desprotegidos, los jubilados y ancianos. La gente ha llegado al convencimiento de que lo más difícil ya ha pasado. Y esto es cierto. Por supuesto, estoy contento de no haberme equivocado cuando elegí a Vladimir Putin. Entendí que la Rusia que se estaba desarrollando con ímpetu necesitaba un presidente joven. Intenté encontrar a alguien para quien el valor más importante fuese el ideal de libertad, mercado, comprensión de que era imprescindible el movimiento hacia adelante junto a las naciones civilizadas. Pero también consideré importante en esta persona una voluntad firme. Y Vladimir Vladimirovich tiene esas cualidades. Los rusos lo sintieron y eligieron a Putin como presidente.

- ¿Se comunican ustedes a menudo?

- Ahora, por supuesto, nos vemos menos. La última vez volamos juntos a Kazajstán a la toma de posesión de Nazarbaev. Hablamos durante 3 horas en el avión, y después seguimos en Astaná. Por cierto, allí, en la comida nos conocimos Mijail Saakashvili y yo. Nos pusieron en la misma mesa. Estuvimos hablando toda la tarde.

- ¿Quién convenció a quien?

- Ví que el presidente georgiano está descontento porque no van bien las relaciones de su país con Rusia, y no puede establecer contacto personal con nuestros dirigentes. Es un hombre joven, apasionado... Nada, todo se arreglará. Los pueblos hermanos están muy íntimamente relacionados unos con otros para que nadie pueda separarlos.

- Y las "revoluciones floridas", ¿cómo las valora usted?

- Lo que ha sucedido, ha sucedido. No hay nada que decir. En Ucrania, Georgia, Kirguizia han llegado al poder personas nuevas, así que hay que trabajar con ellas. En política no hay que dejarse llevar por las simpatías y antipatías, funcionan otros mecanismos. Pero a usted seguramente le interesa si tales revoluciones pueden tener lugar en Rusia. Le respondo: categóricamente no. No hay unas condiciones económicas ni nacionales para ello.


- ¿Puede reestablecerse la monarquía en Rusia? Se habla mucho de esto en los últimos tiempos.

- ¡Tonterías!


- Pero a usted le llamaban el zar Boris.
- Eso era por la sonoridad del nombre. Posiblemente encontraron algún parecido en el aspecto.

- O en el carácter.
- Sí, soy una persona dura, no lo niego. Naina a veces lo pasa mal conmigo.

- Y Rusia también lo pasó mal alguna vez.

- Sí. Ya hemos hablado de que me tocó dirigir el país en un periodo muy complicado... No, no creo en la monarquía. Creo que es una institución moribunda, un anacronismo, con el tiempo desaparecerá también en otros países.

- Entonces, ¿qué haremos en 2008?

- Elegir un nuevo presidente.

- ¿Recomendaría a Vladimir Vladimirovich quedarse en el Kremlin y que siga su trabajo?
- Vladimir Vladimirovich ya ha dicho muchas veces que no va a cambiar la constitución, dejará todo y se irá.


- ¿Le gusta todo en la actual política rusa?

- Siempre hay matices, sería raro que no los hubiera. Pero lo más importante, el curso estratégico, lo apoyo, lo considero correcto.

- ¿Y las decisiones tácticas?
- Esas las juzgan en la prensa. Se lo puedo comentar en privado a Vladimir Vladimirovich, pero en público, como dicen en occidente, "No comments". No olvide que ya no soy un político público.


-Pero los entendidos dicen que es imposible irse de la política para siempre.
- Se puede. Si hay fuerza de voluntad. Hay que entender a tiempo que es hora de irse, dejar el camino a los jóvenes y no molestar. Por supuesto que siempre realizo análisis de lo que sucede en el país, pienso en lo que yo haría en esa situación... Pero lo importante es detenerse y decir: "Stop, ahora el presidente de Rusia es Putin y no Yeltsin. Desea a Vladimir Vladimirovich éxito, fuerzas y paciencia". Espero que me sigan quedando fuerzas para saber irme. Por eso usted no oirá ninguna crítica de mi boca. ¿Para qué crear confusión? No será bueno para el país y su dirección. Yo propuse a Putin y debo apoyarle. Y es lo que hago todo este tiempo.

- Pero alguna vez le ha criticado en voz alta. Por ejemplo por el nuevo himno de Rusia. Cambiaron de cara al antiguo himno soviético.

- Gruñí y me calmé. ¿Qué se podía hacer, el himno quedó.


- ¿Se ha aprendido el texto? hace poco apareció en los periódicos que el 70% de lso ruso no sabían el texto del nuevo himno.

- O sea que yo estoy en el 30% restante.

- ¿Le molesta el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja?

- Creo que ya ha llegado el momento de poner el punto a la historia y enterrar a Lenin. Hace tiempo que habría que haberle dado tierra cristianamente. No lo hicimos entonces, más adelante cerrarán el tema. Ya es hora.

- La vertical de poder de Putin le parece a usted una estructura sólida?
- Soy partidario de un poder presidencial fuerte. Sin él nuestro gran país se disolvería.. No olvide que como herencia de la URSS nos ha quedado una bomba de relojería en forma de estructura administrativa territorial de Rusia. A cualquier debilidad del centro crecerán los separatismos. Por eso siempre fui contrario a una constitución que diera grandes poderes al parlamento. Esto debilitaría al poder central y traería consecuencias irreversibles.

- Cuando usted introdujo a Rusia en el club político de la élite de las grandes potencias muchos decían que esto era un pago a cuenta de occidente a nuestra joven democracia. ¿Se ha pagado ya?
- Rusia dirige el G8, los líderes de estos países vendrán a San Petersburgo . Sin duda esto es una forma de valorar nuestros éxitos económicos y nuestro peso político en el campo internacional. Sin nosotros no se puede resolver ningún problema importante en el mundo. Además no asustamos a nadie, no blandimos armas sin sentido, no ayudamos a dictadores, no participamos en dudosas guerras locales como en la época soviética. Rusia es un país fuerte y civilizado, en sus actuaciones hay lógica, sentido común y estamos preparados para explicarselo claramente a todo el mundo.

- Pero occidente está descontento de todas formas. Dicen que Rusia amordaza la libertad de palabra.
- Da igual quién y por qué está descontento. Eso no quiere decir que tenga razón. ¿Acaso siente usted alguna presión? ¿Le han prohibido escribir algo? Si algo no le gusta, luche por sus derechos. Esto es la democracia. Es importante recordarlo. Sólo han pasado 15 años desde que empezamos a aprender a vivir en un sistema nuevo. Es un plazo muy pequeño para la historia. Hasta que pase al menos medio siglo no podremos valorar los resultados y juzgar a donde vamos y si nos hemos desviado del camino.. Estoy seguro de que la prensa dentro de unas décadas será distinta, incluso los periodistas de la prensa amarilla escribirán sin ofender el honor y los sentimientos de la gente, dejarán de mentir y ofender. Paro esto hace falta cultura. Y libertas de palabra, por supuesto. Esto es indudable.

- Usted ha quemado a toda una generación de estrellas políticas. ¿Quién ha respondido mejos a sus esperanzas?
- No fui yo, sino los años 90 quienes los quemaro. Me gustaba trabajar con Victor Chernomyrdin. El y yo éramos de edad parecida, encontrábamos fácilmente un lenguaje común. Y cuando hubo que destituir al gobierno fue para mí un auténtico sufrimiento moral. Pero yo entendía que en el año 2000 hacían falta políticos nuevos, de otra generación, por eso decidí cambiar de equipo. Me gustaba el trabajo de Gaidar. Sobre él y su equipo cayó la responsabilidad de las transformaciones económicas más duras, yo le apoyé como pude pero en un determinado momento en la lucha con el Soviet supremo mi apoyo no fue suficiente. Nombraré además a Anatoli Chubáis: una persona inteligente, fuerte, decente, de las que son importantes en política pero se encuentran raramente. Y no debo olvidar a Vladimir Putin. Sus observaciones, reacciones, valoraciones en los consejos, en los informes.. Me di cuenta en seguida que había aparecido en nuestro equipo una persona fuerte.Estoy contento de haber podido formar una administración fuerte y con capacidad de trabajo que tomó sobre sí responsabilidades fundamentales. Y por cierto, una valoración de su profesionalismo es que muchos de ellos continúan trabajando en el equipo del nuevo presidente.

Otro ejemplo de mi política de personal . De los 88 sujetos de la Federación, 46 de ellos siguen dirigidos por gente que yo nombré en 1991. Ya ve que alto porcentaje. Y cómo no nombrar a Nikolai Fedorov de Chuvashia, un gran especialista, muy inteligente, o Mijail Prusak, de Nizhni Novgorod, Vladimir Chuba de Rostov, Eduard Rosel de Ekaterinburg y otros muchos.

- En su tiemppo usted se enfrentó con Rosel.
- También me olvido de algunas cosas. Es bueno para la salud. ¿Y queé significa enfrentarse? Rosel quería formar una repúblic de los Urales, lo que entonces se veía como separatismo, como amenaza para la integridad territorial de Rusia.

- Sin embargo ahora se va a un fortalecimiento de las regiones.
- ¡Son cosas diferentes! En ninguna parte se crean repúblicas en base a regiones. No se hace y no se hará. Entonces Rosel simplemente se calentó, le mostramos que se equivocaba y siguió trabajando. Conservé buenas relaciones con él, sin antagonismo. Eramos paisanos, entiende...

- ¿Suele ir a menudo al Kremlin?
- Sólo para acontecimientos.

- ¿A quién invitará a su cumpleaños?

- ¡A muchos! Y no por su cargo. Antes a causa del trabajo no podía encontrarme con la gente que me caía bien, a los que respetaba, y ahora a cuenta de mi cumpleaños se me permite ese lujo. Sólo invitaré a la gente con la que quiero estar. Parientes, amigos, gente cercana...

Pero por cierto, sobre mi aniversario, tenemos otra fiesta en la familia. Me he convertido en dos veces bisabuelo. Mi nieta Masha hace unos días ha tenido un niño, al que han puesto de nombre Misha. Nació aquí, en Moscú, y no en el extranjero. Por cierto, a mí también me operaron en Moscú. Puede ser que la sanidad no esté muy bien en Rusia, pero no por los médicos, que son muy buenos. El problema es otro, faltan medios, tecnología moderna...

- Ahora en Melbourne tenemos el Open de Australia de tenis. Seguramente lo sigue.
- ¡Por supuesto! No me pierdo ni un partido. A causa de la diferencia horaria las transmisiones en directo empiezan muy tarde. Ya llevo dos semanas que me levanto a las tres y veo todos los partidos en que juegan los nuestro. A veces los partidos continúan hasta las dos.

- ¿En individuales estaba usted a favor de Davydenko contra Federer?

- ¡No me diga el resultado! Me los están grabando en la habitación de al lado. CUando terminemos la entrevista iré a verlo. Me encanta el deporte. Tenemos antena parabólica para NTV plus y veo el canal deportivo cuando hay boleibol, tenis, patinaje artístico, biatlón, fútbol. Espero con impaciencia la olimpiada de invierno en Turín.

- Usted ya tuvo uan vez un problema por el tenis.
- ¿Se refiere a la fractura del año pasado? Sí estaba viendo por la noche en la tele un partido en Nueva York, en el que jugaban nuestras chicas. Tropecé en la oscuridad y me rompí la cadera. Me operaron y me pusieron un hierro en la pierna. Al principio andaba con muletas, ahora casi no cojeo, aunque me molesta al andar. Pero me da igual, intento andar lo más posible, suelo nadar regularmente, sigo todas las indicaciones de los médicos.


- No nos ha hablado de su familia, se ha pasado a la medicina.
- Ahora somos 16. Dos hijas, tres nietos, 3 nietas, 2 biznietos, Naina, yo y nuestro yerno. Ya le he hablado de uno de los nietos, ahora le hablaré del segundo. Sanechka tiene ahora 16 años, una edad muy interesante. El nieto mayor, Borya ha terminado económicas en la universidad de Moscú, prepara ahora su doctorado y aún le quedan 2 años. La familia es mi gran alegría. Entre nosotros está bien el estar todos juntos. Las hijas tienen su propia casa y viven por su lado. Pero no me puedo imaginar que Tanya y Lena no vinieran a vernos al menos una vez cada dos días. A menudo traen a los nietos: Lena a Vanecha, tanya a Mashenka y Gleb. ¡Me gusta tanto estar con los niños!

- ¿Tiene algún preferido?

- Intento relacionarme igual con todos, pero por supuesto soy más cariñoso con los más pequeños.

- ¿Suele ir mucho a Moscú desde su dacha?
- A veces voy al teatro o al ballet, si Naina me lo recomienda mucho. Ella es la que establece la programación cultural de nuestra familia. En general los días se me quedan cortos con 24 horas.


1 comentario:

Antonio Lite dijo...

No tengo otros ingresos más que mi pensión y mis derechos de autor de los libros

Ja ja ja... yo es que me parto... por Dios, si Rusia tiene sucesor de Yuri Nikulin y yo no lo sabía!!!