30 junio 2005

Entrevista: Yulia Timoshenko

Publicado en Izvestia el 29-6-05

Interesante leer entre líneas sobre las condiciones de la reprivatización en Ucrania, el gas, las posibilidades de actuación de quienes no sean favorables al nuevo gobierno y algunos otros temas candentes. Divertido y enternecedor a la vez el comentario de Timoshenko sobre su falta de mayores ambiciones políticas.

La primera ministra ucraniana y heroína de la revolución naranja, Yulia Timoshenko, concedió una entrevista en exclusiva para Izvestia al periodista de la agencia Interfax Rinat Abdullin. En ella habla de las relaciones con Rusia, de las conversaciones en torno al gas, responde a preguntas sobre la reprivatización en Ucrania y sobre las próximas elecciones parlamentarias.
Abdullin: ¿Cómo caracterizaría las actuales relaciones ruso-ucranianas?
Timoshenko: No creo que haya ningún enfriamiento o pérdida de prioridad en estas relaciones. Categóricamente, no. Simplemente tiene lugar una normalización. Durante muchos años estas relaciones no se basaron en los intereses nacionales de ambos países sino, en el caso de Ucrania, en las ambiciones personales de los dirigentes del estado. Esto es malo, porque ese tipo de cimientos no es bueno para construir una casa. Ahora estamos creando una base sólida.
A: Quisiera hablar del problema del gas. Kiev dijo hace poco que respondería en seguida a la pretensión de Gazprom de subida del precio del gas. ¿Cómo se responderá a esta petición cuando se formule?
T: Estoy segura de que no habrá ningún problema en el tema de los precios. Por un lado porque tenemos un magnífico acuerdo hasta 2013, es el que hay un balance entre los derechos de tránsito del gas ruso que va a Europa y el gas que recibe Ucrania.
A: Los expertos rusos y occidentales dicen que la falta de regulación del derecho de propiedad empeora el clima de inversión en Ucrania. ¿Qué piensa al respecto?
T: No podemos decir que no hay problemas con las privatizaciones. De acuerdo con las encuestas, el 70-80% de la población piensa que las privatizaciones no fueron limpias. Cuando llegó el nuevo gobierno, la sociedad tuvo un esperanza de que se pusiera orden en este campo. No habría sido justo dejar este deseo sin satisfacer. Por eso tenemos tres posibles variantes de actuación.
Primera: el estado no toca nada, no se entromete en nada y deja todo tal y como está ahora. Pero el caso es que durante la privatización muchas empresas privadas se excluyeron del proceso. Se excluyeron de las listas aquellas empresas que debían figurar en ellas. Incluso se suprimieron los concursos como tales. ¿Qué sucedería? Hay justicia y comenzarían cientos de discusiones entre los propietarios, que si dirigen a los juzgados. Se repartirían tiendas, oficinas, supermercados, todo lo que se puede repartir.
A: ¿Y la tierra?
T: ¡La tierra es lo más importante! La situación sería la siguiente: el estado sigue estas decenas miles de juicios sobre redistribución de la propiedad. Es interesante observar cómo todo esto influye en el clima de inversión en el país, cuando las empresas pueden estar decenas de años en los juzgados. Por supuesto podríamos ir por este primer camino, pero habría dos serios problemas: el primero, la incomprensión por parte de la población, de por qué no se reestablece la legalidad, y el segundo estropearía el clima favorable para las inversiones en el país para diez años al menos.
Hay una segunda variante, según la cual el estado elegiría algunas empresas y las llevaría a los juzgados donde se seguiría una investigación independiente. Me surgen ciertas preguntas. Primera: ¿Qué industrias concretamente elegiríamos, si toda la privatización, sin excepciones, fue ilegal? Segunda pregunta: ¿Quién podrá influir en el juzgado, cómo tendrá lugar este proceso? Además, esto crearía una situación de inseguridad en todos los demás. ¿Dónde está la garantía de que hoy se interviene una empresa “A” y mañana no se intervendrá otra empresa “B”?
Hay una tercera variante: aprobar una ley que defina unas decenas de empresas estratégicas en las cuales por una metódica especial se haga una revaloración y dar la posibilidad a los primeros propietarios de volver a comprar la empresa a su precio real. Pero el resto, las decenas de miles de empresas deberían estar libres de cualquier amenaza de persecución. Podemos decir “amnistía”, pero entre comillas, porque no existe en Ucrania tal concepto para las privatizaciones.
A: ¿Qué seguridad hay a día de hoy de que para 2006 habrá una gran coalición electoral “Nuestra Ucrania” con Yushenko, Litvin y Yulia Timoshenko?
T: En primer lugar, diré que nuestro deseo es totalmente sincero. Quiero que la gente de “Nuestra Ucrania”, que hoy forman la opinión del presidente, entiendan que estoy satisfecha con lo que tengo, que no tengo más ambiciones. Me basta con ser primera ministra, y poco a poco, incluso con una tremenda oposición, poner orden en el país.
Y todas estas extrañas maniobras a mi alrededor no me interesan, están fuera de mi campo de atención, no influyen en mí ni me distraen.
A: Hace unos días un alto cargo del ministerio del interior ucraniano llamó al empresario de Donetsk Rinat Ajmetov líder de una organización criminal. ¿Qué piensa de esto? ¿Cuándo ha estado con Ajmetov en los últimos tiempos?
T: Los grandes empresarios son una riqueza para todos los países. Yo siento como nadie la falta de cuadros directivos de Ucrania. Muchos empresarios de la época de Kuchma tuvieron que trabajar en las condiciones que se les dictaban. Si había condiciones criminales en el país, cuando había que pagar a todo el mundo, repartirse el pastel, organizar bandas armadas para que no te mataran, estas condiciones las creó el poder. Por eso ahora, lo primero hay que probar a crear nuevas normas. Y si la gente está dispuesta a vivir según las nuevas normas, hay que darles una oportunidad. Y si no lo están habrá que meterlos a la cárcel.

5 comentarios:

César dijo...

Muy inteligente Doña Yulia. Mi impresión es que se le ha escapado completamente viva al periodista [que tampoco se ha esmerado mucho en la entrevista, por decirlo suavemente].

Lo que más me ha gustado es leer que la Primera Ministra no ambiciona más poder del que posee hoy. Por su bien, espero que el camarada Yuschenko haya dejado de creer en las hadas ...

Iñaki dijo...
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Iñaki dijo...

Ciertamente es una entrevista "blandita". Pero probablemente esta gente no se deja entrevistar de otra manera.
Hay de todas formas alguna cosa interesante. La opción, que parece ser la finalmente adoptada, de reprivatizar solo algunas empresas estratégicas es la misma que de facto ha adoptado Rusia. Sin embargo, las reacciones internacionales son ligeramente diferentes.
Y el que no entre por el aro, a la cárcel. Y ya han empezado. ¿Reacciones occidentales? ninguna.

Nurgle dijo...

Es que Yuschenko y Yulia son la gran esperanza blaca de la democracia, que salvaran a los antiguos paganos rojos y los apartaran del gran pecado ruso, aunque se dejen algun derecho humano por el camino (como el democrata georgiano)

Nurgle dijo...

Es que Yuschenko y Yulia son la gran esperanza blaca de la democracia, que salvaran a los antiguos paganos rojos y los apartaran del gran pecado ruso, aunque se dejen algun derecho humano por el camino (como el democrata georgiano)