01 enero 2006

La guerra del gas

La prensa española está tratando con relativa amplitud el tema de la “guerra del gas” entre Rusia y Ucrania.

Habitualmente nuestros periodistas se guían por el viejo principio de “Rusia es culpable”. En este caso lo tienen difícil: justificar que un país deba vender a otro sus recursos naturales a un 25% de su precio de mercado es difícil de sostener. Y más cuando el país comprador hace todo lo posible por perjudicar al vendedor, y se enorgullece de ser una democracia, una economía de mercado y todas las maravillas de las maravillas.

De todas formas lo intentan. Empecemos viendo las últimas crónicas de RMMañueco, la del 30 de diciembre:

Los ucranianos, en la calle hace justo un año en apoyo de su 'revolución naranja', corren ahora el riesgo de quedarse sin calefacción en medio del frío invierno o de tener que apretarse el cinturón para pagar la factura. Desde el miércoles, se encuentra en Moscú una delegación de Kiev. Su objetivo es evitar que Rusia quintuplique el precio.

De momento vamos bien. Tan sólo algunos matices, como que no tienen por qué quedarse sin calefacción, tienen que pagarla a su precio. Y no robar el gas como lo hacían hasta ahora, que ese es otro de los motivos de esta movida. El gas comprado por Europa desaparecía en su tránsito por Ucrania. Y claro, lo pagaba Rusia.

Y lo de siempre, los ucranianos no se echaron a la calle en apoyo de su revolución naranja, se echaron algunos. Otros estaban en contra, a pesar de ser ninguneados e insultados por la prensa occidental


Moscú anunció de repente su propósito de elevar las tarifas a sus antiguos compañeros soviéticos hasta alcanzar los precios del mercado internacional. Sin embargo, esa subida se lleva a cabo de forma selectiva, afectando exclusivamente a Ucrania, Moldavia y Georgia, con cuyos dirigentes el Kremlin mantiene relaciones muy tirantes por la ola de 'revoluciones' que azotó la antigua URSS en los últimos años. Sin embargo, Bielorrusia, cuyo presidente, Alexánder Lukashenko, es considerado un tirano en Europa y Estados Unidos, ha logrado que su homólogo ruso, Vladímir Putin, no le suba el gas ni un céntimo. Tras salir de aquella reunión, Lukashenko convocó elecciones presidenciales para marzo.

¿De repente? Tenemos mala memoria, pero para eso está la hemeroteca. Si veemos la crónica de este mismo periodista de dos días antes, leemos “Y es que, tras nueve meses de negociaciones, el Gobierno de Kiev no ha conseguido eludir la subida de los precios del gas. Moscú aduce que Ucrania está ya en condiciones de pagar con arreglo a los niveles de precios vigentes en el mercado internacional”. Es decir, que no es una decisión de última hora para fastidiar a los demócratas ucranianos por parte del tirano del Kremlin, sino nueve meses de negociaciones, con un grave error de cálculo del señor Yuschenko: contaba con que los europeos, ante el miedo a los desabastecimientos de gas le apoyarían en su intento de conseguir pagar un 25% del precio de mercado. Como lleva poco tiempo en el mundo libre no se había enterado de qué va esto. Si hace menos de un mes le han dicho que su país es una economía de mercado (fue Blair a Kiev para eso), ahora hay que apechugar. Y no nos toques nuestro gas que eso es sagrado.

La subida selectiva es otra historia. Se olvida de la subida a Armenia, el principal aliado de Rusia en la región. ¿Y por qué Rusia sube el precio del gas a su principal aliado? Parece que no cuadra con la teoría de que solo se lo sube a sus enemigos. Pues vale, quitamos los datos y mantenemos la teoría, que al fin y al cabo responde al serranosuñerismo.

¿Y por qué a Bielorrusia no le sube el gas? También RMM tiene mala memoria en este tema: parece que no recuerda que hace algún tiempo Rusia ya cortó el gas a Bielorrusa en una discusión similar. Y el acuerdo actual garantiza el control del gasoducto por parte de Gazprom. Y en esas condiciones es rentable para Gazprom vender gas más barato porque el gobierno bielorruso no podrá chantajearles con una subida de los precios de tránsito del gas, como hace Ucrania o solía hacer Bielorrusia. ¿Pero para qué vamos a mencionar estas cosas? Total, todo el mundo tiene claro que Rusia apoya a los tiranos como Lukashenko.


Hasta ahora, Ucrania pagaba a 42 euros los mil metros cúbicos de gas. Gazprom incrementó el precio hasta 1.135. El rechazo de Kiev a esa subida dejó en punto muerto las negociaciones. Ahora, el gigante ruso del gas exige 195 euros por cada mil metros cúbicos.

Sinceramente no sé de dónde ha sacado RMM lo de los 1135 euros. He leído un montón de periódicos rusos y ucranianos y no he visto ese dato por ninguna parte. Gracias a Dios leo a RRMañueco y me entero de estas cosas. De todas formas me parece un poco tonto. Si Alemania o Polonia compran el gas a 195, se lo podrían vender a Ucrania a 196, 197 o incluso a 198, mucho más barato que el de la malvada Rusia a 1135. Yuschenko es un gran economista, dicen, y podría sacar estos números sin dificultad.


El Kremlin parece haberse propuesto humillar a Ucrania y demostrar a sus ciudadanos que, en cuestiones de energía, Rusia tiene la sartén por el mango. El bochornoso espectáculo del momento técnico de la disminución de la presión en la tubería del gas, en una planta de control situada en la misma frontera con Ucrania, será televisado, iniciativa que parecer no tener precedentes.

¿Bochornoso? Probablemente debería serlo para quien lo ha provocado, y para quien le ha incitado a provocarlo. Por cierto, como dice Konstantin en su blog, sería un momento ideal para que la Unión Europea y los Estados Unidos demostraran su claro apoyo a Ucrania: All in all, I think there's one simple way out from this crisis. As Ukraine became pro-Western and pro-NATO why the US and EU don't compensate Ukraine the price disparity. It's only 3,6 billion USD. What a good way to demonstrate support for Ukrainian democracy.

Respecto a lo de televisar el momento de cierre de la tubería del gas, vamos otra vez a la oferta y la demanda. Es el programa de televisión más demandado por la población rusa desde hace mucho tiempo.

Yúshenko rechazó ayer otra vez pagar la enorme suma que exige Rusia por el gas, cuyo precio real estima que nunca puede llegar a superar los 67 euros por cada mil metros cúbicos, pero se enfrenta a una situación muy complicada. Ucrania produce sólo el 20% del gas natural que necesita y Turkmenistán puede proveer menos de la mitad del 80% restante.

Leches, si el precio del gas no supera los 67 euros, Putin nos está afanando a la Unión Europea 125 euros. O sea que sí es tan malo como dicen, al hacernos pagar esa "enorme" suma.

Además se le olvida al periodista mencionar algo que agrava la situación: Ucrania solo produce el 20% del gas natural que necesita. Y parte de él se lo vende a Rumanía. Así que aún tienen menos.

Totalmente fuera de lugar está el recordar que ese gas se lo vende Ucrania a Rumanía a ... 260 dólares. Seguro que es algún infiltrado de Putin.



El presidente ucraniano ha prometido que todo el mundo seguirá teniendo calefacción. Los recortes afectarán fundamentalmente a la industria, que, en el caso de que el problema se prolongue mucho más, podría, según reconocen los propios dirigentes ucranianos, llegar a paralizarse.

Tantas promesas ha hecho ya Yuschenko... Y esta situación es sólo una consecuencia de llevar a cabo la política que prometió. Así que es un baño de realidad. Una de las principales tareas de un dirigente es esa, garantizar la calefacción para la población, y por ahí se juzga su labor, no por las fotos con Bush.

El 29-12-2005:

El ministro ucraniano de Energía, Iván Platskov, llegó a Moscú para tratar de fijar de una vez con sus colegas rusos unas tarifas razonables e impedir así que los hogares ucranianos se queden sin calefacción. Si no se logra un compromiso, el próximo domingo, Rusia se propone interrumpir el flujo de gas a Ucrania.

Ahora bien, en una economía de mercado, ¿cuáles son las tarifas razonables? ¿es irrazonable pedir por un bien lo que cuesta? Ningún periodista español ha conseguido convencerme de que no sea así.

Y después de ver con quienes estamos tratando, ¿alguien se extraña de que Alemania quiera un gasoducto directo desde Rusia por el Báltico para librarse de estos intermediarios?

2 comentarios:

Antonio Lite dijo...

Por Dios, menos mal que leo algo sensato en referencia al temita de las narices. Ya estaba un pelín harto del tratamiento por parte de los medios, tan objetivos e imparciales como siempre.

Lo que ha hecho Ucrania es una vergüenza. Su mayor preocupación en la negociación de este asunto ha sido dar imagen de maltratada ante Occidente.

Supongo que la elección que supuso la revolución naranja, los créditos y ayudas recibidas por parte de Occidente a raiz de su tan cacareada democracia deberían de servir para pagar lo que se les pide, que no es más que lo que marca el mercado.

A mi cuando me han subido los recibos de teléfonos, gas, electricidad, ibi del piso, etc... no me ha quedado otra que pagar, o dejar de usar el servicio si no estaba de acuerdo con el precio.

Por favor, hombre ya, que uno se cansa ya de oir según que cosas. Por una vez y sin que sirva de precedente, un 10 a Putin.

Iñaki dijo...

Yo cada vez me sorprendo de la poca capacidad crítica de los periodistas españoles. Puedes pensar lo que quieras sobre Putin, sobre la política rusa o sobre lo que quieras. Pero un periodista no debe funcionar con esquemas preconcebidos, ni ocultar datos según le interese a él o a su jefe, ni mezclar información con opinión. Y esos son defectos en los que incurren constantemente nuestros periodistas en Rusia.
De entre los que yo suelo leer, Rafael Mañueco, del grupo Vocento, y Rodrigo Fernández de El Pais, no se libran en ninguno de sus artículos.
El de El Pais hay veces que da la impresión de realizar artículos pagados por Menatep, porque ya me dirás qué interés tiene dedicar una página a un inernado para niños huérfanos gestionado por los padres de Mijaíl Jodorkovski. El detalle humanio, vale, pero lo que merecería la pena en ese asunto es saber cómo Mijaíl Jodorkovski ha acumulado tanto dinero para que sus padres hagan eso y cuáles han sido sus comportamientos económicos y políticos hasta ahora, para poder juzgar si es cierto que es un demócrata liberal. Pero es que entonces se arrojarían sombras sobre la historia que nos cuentan, así que mejor hablamos del internado de niños.
Y con el tema del gas, todos han escrito con la misma plantilla:
Ucrania, bonita revolución naranja hace un año. Ucrania quiere ser libre. Por eso Ucrania no quiere pagar lo que pide Rusia. Rusia como siempre es muy mala y corta el gas. Ucrania coge el gas que Rusia manda a Europa porque tiene derecho a ello.
Chirría, pero da igual, por eso siempre empezamos con el dato que pueda predisponer a favor de Ucrania, aquella bonita evolución, que tan objetivamente nos presentaron todos los medios. Así nadie se dará cuenta de que algo de lo que viene después no cuadra.Y colamos la siguiente dase del asunto: Si Europa no recibe el gas, como Rusia siempre es el malo, la culpa es de Rusia.
Así que ya voy a empezar a aplicar esa misma política:
Soy muy bueno y guapo, la compañía del gas me quiere chantajear y hacerme que pague una barbaridad, me niego. Por la pared de mi casa pasa la tubería del gas que la compañia ha vendido a mi vecino, así que voy a "chupar" de ahí el gas al que tango derecho, para evitar el chantaje de esos dictadores que quieren subyugarme, a mí que quiero ser demócrata. Y si el vecino del segundo se preocupa, el vecino del tercero, (que hasta hace poco trabajaba para la compañía del gas y ahora les odia, le dirá al del segundo que la compañia del gas no es de fiar y hay que pararle los pies.
Si ves la prensa inglesa, allí hay quien suma 2+2 y se da cuenta de que son 4. En España no debe de haber ni un solo periodista que se atreva a salirse del guíón que le marcan. Yo sinceramente creía que ya éramos una democracia avanzada, pero, desgraciadamente, me parece que aún estamos algo lejos de Gran Bretaña es ese sentido.